Stephen pensaba una y otra vez en la confesión de Anya, había besado a su hermano…se intentaba convencer de que solo lo había hecho por un bien mayor, para aclarar situaciones y que el problema no agrave a más. Estaba sentado al lado de la chimenea, con una copa de Whisky, por las palabras de Anya sabía que lo amaba a él, que había elegido ser humana y quizá morir por el hecho de estar con él. No podía permitir que renunciara a su vida por él, debía vivir, la necesitaba con vida, la amaba y ella era la única que era capaz de controlar al demonio. La puerta del despacho se abrió un Nerón serio entro para sentarse ahora junto a su hermano, se sirvió una copa y acompaño a su hermano, los dos en silencio mirando al fuego, hasta que uno se decidió a hablar. -Ella me ha contado lo que paso

