SANDY Llegamos a mi casa y William baja de su auto para dejarme hasta la puerta. Siempre es un caballero dulce, tierno, amoroso y respetuoso no se que mas pedirle a la vida. — Buenas noches mi amor — dice dejando un dulce beso en mis labios. Veo como se voltea para irse pero lo detengo. — ¿No quieres pasar? — digo y lo piensa un poco — Solo si prometes portarte bien — dice y asiento con mi cabeza. Toma mi mano y entramos a la casa. — Ponte cómodo, yo iré a cambiarme — digo y veo cómo se quita el saco de su traje. Veo sus brazos fuertes y su espalda ancha en su camisa apretada. Willy cree que es difícil para él esperarme pero ni se imagina lo que yo estoy padeciendo. Nunca había querido ser mayor de edad, incluso siempre recortaba mi edad, ahora no me importaría tener 30, 40, 5

