SANDY Llegamos a Boston y sentimos el cambio de lugar, no se si el frío que calaba mis huesos también calaba mi alma pero por alguna razón me sentía más tranquila. Ya no quiero llorar más. Mientras más lo pienso más daño me hace recordar todo lo que viví con William. Puedo sonar inmadura, pero al final solo tengo 21 años, y he decidido dejar todo lo vivido como un sueño, hermoso pero triste al final. Así fue como Lis y yo dejamos de hablar de ellos. ALEXANDER William está en shock, aun con la nota en la mano. Se la quito y la rompo. Compraré esta casa, para que el día que regresen esté aquí para ellas. Volteo a mirarlo y sigue en la misma posición mirando a la nada. — William ¿Qué sucede? — Se fue, me dejó — dice mirando al piso — Se iba a ir en unos meses de igual forma — Mi

