SANDY Salí de la oficina lo más rápido que pude, no podía creerlo. No simplemente no podía aceptarlo. Llegué a casa y empecé a empacar, ya nada importaba no podía quedarme en este lugar. — ¿Qué pasó? ¿Qué haces aquí tan temprano? — me pregunta Sol. — Me iré, ayúdame a buscar un boleto a New York — digo pasando mi licencia de conducir, mi tarjeta de crédito y ella empieza a buscar. Tocan el timbre y mientras yo sigo guardando mis cosas, Sol va a ver quien es. — ¡Sandy! Baja un momento — grita y antes de bajar lavo mi rostro, no quiero que nadie más me vea llorar. No sé lo que siento, necesito a Lis a mi lado. Lo único que sé es que no quiero pasar al bebé con estos malos pensamientos. Estoy bajando las escaleras cuando veo a William aquí. Doy la vuelta para regresar a mi habitac

