Humberto no iba a dejarme tranquila hasta que encontrara a Angie. Pero, ¿cómo lo iba a hacer sin llamar la atención de los demonios?, tarde o temprano alguno se iba a percatar de mi presencia. Volé por los cielos en busca de los miembros de la secta, pero no localicé a ninguno. Mire por toda la ciudad y no había rastros de ellos, se escondían bien para ser la secta más famosa del mundo. Me canse de buscar y quise volver a la casa del humano para asegurarme que estuviera bien. Cuando llegué a la entrada, vi a Itan merodeando a los alrededores como si estuviera buscando algo. Ese cretino me había traicionado, ¿Cómo se atrevía a aparecer?, quería hacerle frente, pero me podía arriesgar a que me hicieran algo. No aguante las ganas y le hable. -Itan-dije llamando su atención. -¿Alice?-pre

