Iba a ser difícil acostumbrarme a que Angie no estuviera conmigo, ya me había acostumbrado a ella y pensaba pasar el resto de mi vida a su lado. Pero ella era un ángel y al parecer eso era imposible. Alice volvió a aparecer en mi casa y me abrazó emocionada. -Humberto, me alegra verte. -Igualmente, ¿tú serás mi ángel guardián ahora? -Si. Cada vez que Angie esté indispuesta, yo lo seré. -Que bueno. -No te ves muy contento. -Es solo que me siento extraño, pensé que estaría conmigo para siempre y es raro no tenerla. -Te entiendo, aun no puedo creer que ella sea el salvador oscuro. -Si, pero ella nunca fue un ángel ordinario. -En eso tienes razón. Pero no tienes que sentirte tan mal. -Si, es bueno tenerte aquí, supongo. Alice era muy agradable pero el vínculo que sentía con ella e

