-Mi deseo es revivir a una persona pero eso es algo que ni Dios puede concebir. -Conmigo podrías tenerlo, si me das algo a cambio. El joven se quedó pensativo por un momento. Aparecí un contrato en mis manos e hice que lo leyera. Su rostro palideció y se quedó mirando la hoja como si estuviera en trance. -¿Todo esto es necesario? -Solo fírmalo y podrás tener eso y cualquier otra cosa que desees. -No estoy seguro… -No me hagas perder mi tiempo niño, si no quieres, me voy. -Espera, si quiero-firmó la hoja y me la dio. -Excelente-dije desapareciendo la hoja. -Para el día siguiente, tu hermano estará contigo. -Gracias. -Pero recuerda bien, el día en que te mueras, tu alma será mía y tú tendrás que jurarme lealtad. Me sentí extraña al decir eso, me encantó tener el control sob

