-¿En el infierno?, no pienso volver ahí. -No te pasara nada, con ese disfraz todos creerán que eres igual a ellos. Nos metimos en la alcantarilla de la ciudad y cruzamos el portal al infierno. Había dos demonios musculosos custodiando la zona y se fijaron en nosotros. Aisha los saludo con la mano y nos susurró que les siguiéramos la corriente a todo lo que dijeran. Caminaron hacia nosotros e inmediatamente me coloque frente a Humberto. Ya no era su ángel guardián, pero no quería que le pasara nada malo, mis instintos me decían que tenía que seguir protegiéndolo. -Aisha, ¿dónde te habías metido?, te estábamos esperando para jugar cartas. -Me entretuve molestando a un mortal. -Es típico de ti-se echó a reír.-¿Qué fue lo que le hiciste?, ¿lo quemaste vivo o lo devoraste con tu forma de

