Me sentía muy cómoda junto a Humberto, ser su compañera eterna me daba mucha felicidad, a medida que lo conocía me agrada más y gracias a que Angie se fue, tenía el camino libre para estar con él, pero por alguna razón quería regresar y eso era algo que no podía permitir. Si por alguna razón se le ocurría regresar a este mundo, me iba a arrebatar la atención de Humberto y no solo eso, también iba a tener varios problemas con Dios y con los demás ángeles. No quería rechazarla pero como se había vuelto la gobernante del infierno, ya no podíamos ser amigas. ¿Cómo era posible que un cargo cambiará la reputación de una persona, todo ese afecto que sentí por ella, se transformó en desprecio. Mientras que Humberto volvía a dormir, me metí en el baño y revisé el espejo. También detecté el olor

