Me quiero divorciar, ¿estás de acuerdo?

1562 Words
Gala Con miedo y un gran nudo en mi garganta, me adentro a las oficinas de la empresa de mi padre, lista para decirle lo que pasó anoche, para decirle lo que pienso y quiero hacer. Camino por los pasillos, saludando a todo aquel que a mí se acerca y me extiende su mano en modo de respeto, sonrío, ocultando el dolor que cargo por dentro, el dolor que me amenaza con hacerme llorar en cualquier momento. —Mi padre, ¿se encuentra? —le pregunto a la secretaria, quien me mira como si supiese lo que está pasando conmigo. —Sí, un momento, señora Nguyen, permítame un momento —toma el teléfono, y marca la extensión de la oficina de mi amado padre —, su hija, está aquí, Sr. Anderson, ¿la hago pasar? —sonríe, y con su mano me señala la puerta del recinto donde está él. —Muchas gracias —hago una reverencia y emprendo mi camino hacía dicha puerta, que está a unos cinco metros de su escritorio. Toco la puerta y tras un “adelante” me adentro a la oficina, siendo recibida por mi padre con un gran abrazo y un beso en la frente. —Creí que tomarías el día libre, ayer trabajaste mucho en el evento —menciona, mientras tomamos asiento en el sofá, a un lado de su escritorio —pero algo me dice que tu visita guarda algo más que venir a trabajar, ¿no es así? Intento gesticular, pero mi inestabilidad emocional una vez más me traiciona, como lo hizo en la mañana, cuando el sol rayó por la ventana de mi habitación. —Todo esto está mal padre, estoy perdida, no quiero más esto, perdóname, pero ya no puedo seguir, intenté ser fuerte, ser valiente, sin embargo, no lo logré, he perdido esta batalla, y yo quiero seguir luchando más, estoy segura que no lo vale, Allen no vale mis lágrimas Mi padre me mira confundido, es obvio que no comprende mi alteración, hasta el día de hoy, es la primera vez que le hablo de mi matrimonio, he fingido todo este tiempo tener un matrimonio estable, un matrimonio feliz, siendo completamente un infierno para mí. —¿De qué hablas? Gala, ¿qué ha pasado? —me abraza con fuerza. —Allen, él tiene otra mujer, padre, la tiene desde que nos casamos y ayer la llevó a la fiesta de aniversario, ella tiene todo de él, padre, y yo solo su desprecio. Enojado, se levanta de su siento y golpea su escritorio con fuerza —¡maldito, infeliz! —refuta con odio. —Le he pedido el divorcio, padre, por eso he venido ante ti, pues eres tú quien le aporta capital a su empresa, pero, quiero dejar a Allen y quiero dejarlo de una vez por todas. Mi padre, ante mis palabras sonría con gran satisfacción: —bien, porque hay algo que quiero decirte, tengo una plaza que me han cedido en Italia para uno de mis empleados, que seguro te caerá bien, quiero que vayas y estudies el mercado allá, trabajarás con un gran colega, y te instruirá, ¿Qué dices?, estoy seguro que quién está capacitado para cumplir, eres tú. Siento como si fueran los dioses dándome grandes señales, diciéndome que esto es lo correcto para mí, que Allen, debe ser parte de mi pasado y allí debe quedar, enterrado, cerrado y pisoteado, pues eso es lo que le espera una vez que mi padre cancele la ayuda. —Firmo el divorcio y me marcho —aseguro —, pero antes, quiero que me digas, ¿estás de acuerdo?, me voy a divorciar padre, ¿estás de acuerdo? —preguntó asegurándome que estamos en la misma sintonía. —Llamaré al abogado para que aligere el trámite, no te preocupes, después de que te marches, acabaré con ese contrato y que los Nguyen busquen en esa mujer una mina de oro. Mi padre sonríe, pues ambos sabemos que una mujer que anda detrás de un hombre casado y con una buena “apariencia” no es para buscar una relación estable, es para buscar quien mantenga sus lujos. —Papá, gracias por apoyarme, tenía miedo en decirte y que te fueras a enojar, pero esto lo hago por mí, porque me estoy perdiendo, y no quiero ser la cuernuda toda una vida, solo por el amor de un hombre. Papá me envuelve en un abrazo cálido, y, aunque sigo llorando, me siento feliz, porque sé que esto es lo mejor. Pasado unos minutos, el abogado de papá, entra con su computadora y toma asiento, me mira y mira a mi padre y suelta una carcajada —discúlpame, Gala, pero disfrutaré ver a Allen cuando lea el documento de divorcio, seguro que se pondrá a llorar. Pero sus palabras no me provocan gracia, sino, una carga de responsabilidad por dejarlo, ¿qué hará cuando no me halle por ningún lugar aquí en la cuidad? —Hija, sé que estás pensado en él, veo que estás pensándolo, pero, recuerda lo que has pasado, pues si no te divorcias, pasará una y otra vez, como un círculo vicioso. Las palabras de papá me hacen reaccionar, por supuesto que seguirá pasando, pasará con Briggitte o con otra mujer, no importa, pero a mí me tendrá siempre el mismo desprecio de siempre. —Quiero el divorcio, hagámoslo ahora, antes de que se débil y me arrepienta —comento. El abogado, toma mis datos y a gran velocidad redacta la demanda del divorcio y el permiso que debo firmar para concederle el permiso, para que sea mi representante legal en este proceso. Firmo el documento y el abogado se va inmediatamente, moverá influencias para que mi divorcio se dé en tiempo récord y estoy segura que en menos de dos meses seré una mujer libre, y sin ningún compromiso con los Nguyen y sus negocios. —Por el momento, quiero que te quedes en casa, algo me dice que ese Nguyen llegará a casa a hablar contigo y rogarte que no te divorcies. No sé si papá tenga razón o no, pero lo cierto es que no quiero seguir allí, los recuerdos pueden traicionarme y no quiero dar un paso hacia atrás. —Quiero que Carmela sea reubicada en tu casa padre, no quiero que ella se quedé sin empleo, ha sido una mujer buena conmigo y me ha brindado su apoyo desde que llegué a esa casa. Papá inclina su rostro y con triste niega, creo que es porque no se esperaba que su hija, su única hija haya pasado por tanto y en completo silencio. —Qué gran pesar hija mía, no debiste pasar por tanto, ahora quiero que te vengas conmigo a casa, saldrás del país mañana al anochecer y no hay un "no" que valga de excusa. Ante las palabras de papá, sonrío, me iré, claro que lo haré, ir a otro país fue mi sueño, mismo que dejé por la boba ilusión de un matrimonio con Allen Nguyen. —¿Crees que he sido una tonta? padre —cuestionó, ya que son las típicas preguntas que me hago desde anoche. —No, no eres una tonta, solo creíste que con tu amor podrías enamorarlo, cosa que evidentemente no pasó. —Debí hacerte caso, cuando me dijiste que no me querías dar como prenda de garantía, pero fui terca, creí que siendo una esposa amorosa, Allen me vería —comento, recordando aquella noche, cuando mi padre estaba indeciso en aceptar la propuesta de Alberto Nguyen, padre de Allen. Papá con la propuesta se tendría acciones en la empresa y eso era de suma importancia para los dos, y yo quise sacrificarme, pensando en qué mi sueño al fin se haría realidad, set Gala Nguyen, mujer del hombre que me enamoré perdidamente. —Los motivos por los cuales sucedieron las cosas es lo de menos hija, ahora aplaudo tu decisión. Si te soy sincero, desde que te vi estoda de blanco supe que era una mala idea que te casaras, pero era tanto tu felicidad que no quería arruinarlo. Ver a mi padre nostálgico me duele, no con a permitir que mi desgracia lo abrase a él, fui quién más feliz estaba con la idea de un cuento de hadas. —Es verdad, he decidido ya ni llorar, y esta Gala ingenua muere con ese divorcio, seré una ratón de biblioteca, pero no pendeja. Papa me abraza y sonríe, sabe que cuando hablao así, es porque estoy determinada a cumplirlo y Allen se va a arrepentir de cada una de sus humillaciones. —Vamos, iremos por tus cosas y luego a casa y cenaremos que, mañana será un nuevo día, lleno de emociones y grandes sorpresas. —Desearía ver la casa que pondrá Allen, papá —sonrío —, aunque no creo que le duela, me dolerá más a mí divorciarme de él .... ¿Sabes? creo que el viaje me sentó bien, no estaré aquí cuando Allen anuncie su matrimonio con Briggitte, lo harán tan pronto tengan el divorcio firmado, estoy segura. Papá me abraza y sale conmigo de esa manera de la oficina. —Veamos a ver cuánto les dura la felicidad —se burla papá, como si tuviese un alguna cosa en mente. —A veces me das miedo cuando te ríes así papá.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD