Gala —¿Crees que esto es lo correcto, padre? —pregunto, señalando el sobre que él tiene en sus manos —, no quiero que discutas con Allen, preferiría que sea el abogado quien le lleve los documentos y no tú. —Nguyen, tiene que escucharme, lo que te hizo lo va a pagar con creces, tenlo por seguro hija mía, pero anda, vete tranquila, que todo va a estar bien, no tienes de qué preocuparte, créeme, me encargaré de todo por acá, además, en unos días voy a viajar a verte y llevaré a Francia, para que las dos puedan estar un tiempo juntas —me da un fuerte abrazo y un beso en mi mejilla. —Gracias padre, esperaré con ansias su visita ... ¡ah! ... no seas tan cruel con él, padre —sonrío y con mis maletas en un carrito de carga, camino al interior del gran aeropuerto para hacer el registro. —No t

