Andrea es una chica hermosa, tiene el cabello n***o y le encanta arreglarlo. Tiene unos ojos café profundo qué cuando sonríe, todos el que está cerca la mira, su estatura es mediana y su cuerpo es muy atlético, le encanta hacer ejercicio y por esa razón, es difícil no notar su presencia en cualquier lugar. Tiene una energía demasiado pegajosa, positiva y alegre, eso la convierte en una una chica difícil de ignorar. Ha tenido muchos amigos y cuenta con una facilidad para hablar con la gente que ni ella misma comprende. Muchos chicos le hablan y buscan su atención pero con ella las cosas siempre han sido selectivas, no todas las personas que se le acercan pueden ser sus amigos o amigas y no todos pueden tener acceso a ella... El contacto que otras personas quieren tener con ella le cuesta y cuando lo permite, es porque abre la puerta de su mundo a esa persona.
Esto solo pasa si ella lo permite y aquellos que tienen acceso a esa parte de ella, se dan cuenta de que tan exclusivo y diferentes son las cosas.
Julián era un chico joven que hacía deporte cerca de donde Andrea frecuentaba ejercitarse. Acostumbraba mirarla constantemente y preguntaba por ella a sus compañeros, buscando la manera de acercarse sin ser demasiado obvio, pero ninguno de ellos sabía quien era o lograba darle información, así que, su única opción para conocerla era acercarse y hablarle.
"Es increíble que ninguno de nosotros sepa quién es esa chica!" Dijo Julián después de haber agotado todas las alternativas con sus amigos y otros deportistas sobre Andrea. La veía casi todos los días en su mismo lugar de entrenamiento pero era como si fuera un fantasma porque la veía y al minuto siguiente, ya no estaba cerca.
"Voy a tener que hablarle, no hay más remedio". Sus amigos se reían porque no entendían que era lo que le producía ella, el era un chico muy guapo y todas las chicas que lo rodeaban siempre le daban demasiada atención, lo cual a sus amigos les daba un poco de envidia, pero con esta chica, parecía que el perdía el control de todo y solo pensaba en ella.
Un día, Julián llegó más temprano que todo su equipo a entrenar y para su sorpresa encontró a Andrea justo en la entrada, tenía sus audífonos puestos...
"Hola, con que equipo juegas hoy?" - Preguntó Julián, Andrea giró su mirada y le sonrió: "Hola, realmente no lo sé, estoy esperando a mi entrenador, hace poco entré al equipo". "Mucho gusto, yo soy Julián" - "Mucho gusto, Andrea".
A partir de ese momento, empezaron a hablar hasta que llegaron el resto de los compañeros de ambos y continuaron cada uno por su lado sus entrenamientos.
Luego de terminar, Julián gritó fuerte: "Andrea, espera!"
Todos sus amigos y las chicas que se encontraban allí voltearon con asombro al darse cuenta de que a quién le había gritado, era la chica de la que ninguno tenía información y por fin sabían su nombre.
Andrea volteó y levantó su mano haciendo una señal de que estaba bien y esperó a que él llegara.
"Quieres tomar algo afuera? Así hablamos un rato más antes de volver a la casa..." Dijo Julián.
Andrea aceptó. "Esta bien, igual tengo que esperar un rato más por mi mamá".
"Cuéntame de ti, ya se que eres muy buena deportista y además de todo hermosa..." Andrea sonrió y se enrojeció por ese comentario.
"Gracias... Me gusta mucho el deporte, en mi familia ha sido un tema bastante importante y a mi me hace sentir bien, entonces trato de practicar la mayor cantidad de tiempo posible, y si, jajajaja eso trae sus beneficios físicos, no lo puedo negar", respondió ella en un tono un poco coqueto pero nervioso.
"Definitivamente, estoy de acuerdo"
Eso causó casi un ataque de risa de los dos, lo cuál relajó mucho la conversación y el ánimo de ambos.
"Voy a contarte algo, llevaba muchos días viéndote entrenar y preguntando si alguien te conocía para que me presentara, increíblemente nadie sabía de ti... Hasta el día de hoy... Menos mal llegué temprano" - Confesó él.
Ella se sonrojó de nuevo - "Como te había dicho, hace poco entré al equipo, creo que las únicas personas que me conocen o saben algo de mi, son las chicas con las que entreno y no me llevo bien con algunas. Antes no practicaba mucho este deporte, hacía otros diferentes, aún práctico los otros pero ya no tanto como antes y este se convirtió en una opción porque el entrenador me buscó y me pidió que entrará al equipo, que el quería que hiciera parte porque consideraba que era un muy buen elemento para ganar este campeonato que es el último del equipo".
"Pues tiene razón, he visto como juegas, tienes un brazo muy fuerte y una habilidad para moverte impresionante".
Luego de que pasara un rato de su conversación, llegó un carro rojo, era su mamá. "Bueno, ya me voy... Nos vemos después" - "Espera!" dijo él, "Podrías darme tu teléfono? Quisiera poder seguir hablando contigo." - La miró fijamente a los ojos con una sonrisa en su cara y un lápiz junto con una pequeña libreta en su mano para anotar en cuanto ella empezará a decirlo.
Andrea lo miró y respondió: "Mañana en el entrenamiento", luego de eso siguió corriendo hasta el carro, se montó y se despidió moviendo la mano hacia donde estaba Julián.
Él se sintió un poco mal, no lo consideró un rechazo pero en ese momento pensó que había sobrepasado los límites pidiéndole esto a Andrea, hasta este día se había atrevido a acercarse a ella, apenas se habían podido conocer y hablar, de pronto era demasiado, no quería parecer desesperado y tampoco atrevido, pero había despertado un gran interés por ella, por conocerla y compartir con ella, por lo cuál, su siguiente movimiento sería conseguir su teléfono y así lograr acercarse un poco más e invitarla a salir.