Narra Paul Un mes atrás. El día había llegado, desperté emocionado porque por fin pude cumplirle a mi esposa. Mi esposa —repetí en mi cabeza sintiendo que era extraño llamarla ahora de esa manera. Sonreía como un tonto, pero por dentro estaba feliz, ella sería mía el resto de nuestras vidas. Nuestra luna de miel debió esperar, agradecí que Melody fuera comprensiva, yo más que nadie sé cuánto lo anhelaba. Esa mañana desperté antes de que la alarma lo hiciera, no volví a dormir, me costó conciliar el sueño. ¿Cómo podría hacerlo cuando tenía a una mujer tan hermosa acostada a un lado de mí? Posé mis manos en sus mejillas y con delicadeza las acaricié, llevé las hebras de cabello que tenía sobre su rostro detrás de su oreja y de repente ella se remueve. Me quedo quieto para no desper

