En la habitación Adelaida recibía un masaje en los pies por parte de Javier, ya que le había tocado permanecer varias horas parada tomando las fotos de los niños más grandes, mientras el fotógrafo contratado lo hacía con los bebes y los niños pequeños, aunque no dejaba de repetir que lo había disfrutado mucho, ya que siempre le ha gustado la fotografía y hasta mencionó que tiene algunas guardadas que quedaron muy bien. Javier le preguntó dónde las guardaba y ella tuvo que decirle que tenía un apartamento que le había dejado su padre, él no le dio mayor importancia, solo le hizo prometer que se las mostraría a lo que ella accedió con alegría. Al terminar, Javier fue muy bien recompensado por el masaje. Adelaida supo agradecerle cubriendo su atlético cuerpo de besos, se amaron con mucha pas

