Las manos de Ethan recorrían suavemente mi espalda, suspiré presa de la paz que esos simples toques tenían sobre mí. Nuestras respiraciones era lo único que se escuchaba en su habitación, es entonces en ese momento que la realidad me golpea y recuerdo dónde carajos estoy. Me muevo con la intención de levantarme pero la voz de Ethan me detiene. — ¿ Hace cuánto?— lo observo exceptica sin saber a qué coño se refiere, su rostro luce abatido, como si estuviera teniendo una lucha interna sobre lo que está pensando. — ¿ De qué estás...?— no logro completar la interrogante puesto que él me ha interrumpido abruptamente. — Que has recaído... Decir que un balde de agua fría me calló en lleno sobre el rostro era minimizarlo, insinuar que sus palabras me dislocaron era simplificarlo ; porque no e

