El sol se colaba suavemente por la ventana, en pequeños rayos que creaban una aura utópica. Despertar entre los brazos de Ethan era inexplicable, sentir esa protección y el delicioso calor que emanaba su cuerpo... ¡ Dios!. Giré lentamente, puesto que sus brazos me tenían rodeada por la espalda, arrugo un poco la nariz pero no despertó; me perdí en sus facciones, en esos hermosos ojos que ahora permanecían cerrados, en su nariz respingada y en sus labios carnosos, pequeñas pecas se podían ver en su rostro y eso lo hacía ver aún más irresistible. La perfecta combinación entre ternura y belleza. Si tuviera una lista de deseos creo que esa se resumiría en uno: despertar todos los días así, a su lado. Suavemente toqué sus labios, recordando las caricias que horas atrás éstos habían impartido

