—¡¿ Estás ebria !?. — ¡Sí, ¿ y que?…porque no nos haces un favor a ambos y me dejas en paz!. Gritos, gritos y más gritos, coloco la almohada sobre mi rostro tratando de no escucharlos, detesto sus malditas discusiones y aún más en esta última semana, han incrementando de forma exhorbitante. La tensión es más que palpable en la casa, tanto así que intento estar el menor tiempo posible aquí; Lanzo un grito de frustración sobre mí pobre almohada como si ella fuera la causante de que no logre conciliar el sueño, resignada tanteó sobre la mesa de noche en búsqueda de mi celular. 02:15 A.M. ¿ Enserio?, Una jodida discusión a las dos de la mañana, tomo el teléfono entre mis manos y enciendo la linterna, los gritos continúan y temo que esto puedo llegar a más. Decido levantarme , busco mis pan

