Aquella palabra había salido de mis labios sin restricción alguna. Pero sin duda alguna no era tal vez lo que ella quería escuchar. -Lo siento yo...- como iba a salir de esta situación, mis manos sudaban como nunca antes. -Tal vez...- no podía completar una sola frase. -No, no- comenzó a negar. -Espera, me dijiste que hablara sin temor y es lo que voy a hacer- tome un gran suspiro -Creo que debería empezar por una de más preguntas más importantes, ¿Como estás?- su rostro parecía confuso pero segundo después hubo un rastro de una leve sonrisa. -Bueno, creo que he estado bien...- parecía que quería decir algo más pero se cruzó de brazos -¿Y tu?- devolvió la pregunta. -Yo...- rasque mi nuca, en gesto de nerviosismo -Bien. Aunque hasta que no aclare un par de cosas contigo no estaré bien.

