Mi tarde no fue la mejor a pesar de estar en casa a la espera de la llegada de mi padre solo podía dar vueltas de un lado a otro. Por fin la puerta principal resonó, agradecía que mi madre estuviera en sus típicas salidas de chicas y ni llegara hasta mas tarde. -¡Papá!- corrí a recibirlo, solo de esa manera sentía que quizás todo tuviera una solución. -Me alegro tanto que vinieras- me aparte para verlo a la cara mi sonrisa estaba plasmada y un segundo después se desvanecía. -¿Todo bien papá?- pregunte al mirar su semblante. -Oh mi pequeña- me volvió a estrechar en sus brazos. -Papa no entiendo, ¿Que sucede?-pregunto una vez más mientras me estrechaba entre sus brazos. -En verdad prometo no irme nunca más a esos viajes, no sabia que podían dañarte estando yo lejos... o ni siquiera tuve

