Capítulo 11: Descubierta Megan. Lo miré con una mezcla de odio y desesperación. La culpa era un ácido que me carcomía las entrañas, y el remordimiento, una constante que no me dejaba respirar. Me sentía derrotada, exhausta de esta guerra en la que me hundía voluntariamente cada vez que él me tocaba. Con el corazón apretado por la humillación, di un paso atrás, alejándome de ese calor que, a pesar de todo, seguía embriagándome. —Renuncio. No deseo pasar ni un minuto más cerca de ti —dije, y cada palabra me desgarró. Amaba mi trabajo; había construido mi identidad entre estas paredes, pero esta situación era una espiral de locura que terminaría por destruirme. Darek no se inmutó. Lo vi sonreír con esa suficiencia insoportable mientras se acomodaba contra el borde de su escritorio. Su mi

