¿Embarazada? Ya Rocío no sabía que inventar. La verdad era que no comprendía para que me quería a su lado, si cuando estábamos juntos no hacía otra cosa más que buscarme problema por todo. Fui hasta donde se encontraba ella —¿Podemos hablar? —, arregló su corto cabello y con una sonrisa me siguió. —Ahora si quieres hablar, supongo que mi cuñis ya te contó… —¿Qué ganas con inventar esa mentira?, ¿piensas que voy a regresar? —, la sonrisa en su rostro se esfumó —Escucha bien Rocío, hagas lo que hagas, digas lo que digas, inventes lo que inventes, yo no regresaré a tu lado. Jamás, entiéndelo, jamás. Y no intentes llenarle la cabeza de mentiras a mi hermana, porque Fáti no es ninguna estúpida—, iba a irme, pero dijo. —Lo de embarazo es verdad, pero no te lo había dicho porque no quería

