↫↬ - ¿Cómo estás? —Evangeline está en trance, no me responde—. ¿Estás bien? -Oh si,. ¿Có ... Cóm ... ¿Cómo estás? —Si antes estaba pálida, ahora está transparente. —Sí, pero me preocupe mucho cuando me dijeron que estabas enferma. —Sus grandes ojos azules se cristalizaron. -Si. Sí, estoy bien. Me acerqué a ella y la abracé. -¿Por qué lloras, pequeña? —Ella temblaba en mis brazos. -No es nada, solo es que estoy muy feliz por que vinieras. Le cambié de tema, porque de pequeño odiaba que mi madre me preguntara a cada minuto como me cambió, así que supongo que a ella también. Después de unos minutos ella comienza a tomarme más confianza y, para mi karma, es una niña muy parlanchina. Siempre me molestaron las chicas así, pero escuché a Evangeline no me molesta. Le encanta el chocolate (

