Un aroma familiar se acercaba por el corredor, era el beta, si no se escondía lo encontraría, el corredor era angosto, cambio su forma y se apretó lo más que pudo hacia una de las puertas del corredor. Los pasos del beta se acercaban, detrás del lycan correteaba una loba diminuta y sumamente delgada, por el color apagado de su cabello y piel pudo ver que era una omega. El beta estaba a cinco metros de él, Bailu llenó lentamente sus pulmones y contuvo la respiración, el beta se acercaba, cuatro metros, tres metros, dos metros, medio metro... Lilwer se detuvo en medio del corredor sentía una sensación extraña en la nuca, como si alguien lo mirara fijamente, sus fosas nasales se expandieron y tomó un buen sorbo de aire, no notaba ningún olor fuera de lo común, en ese sector el aroma pica

