Siyah obedeció sin decir nada, se sentía como un idiota por haber enfrentado de esa manera a los cazadores, su tío tenía razón si no hubiera sido él, posiblemente hubiera salido gravemente herido hasta que pudiera darse a conocer ante los cazadores y sin contar con que la loba hubiera podido atacarlo para huir. Respiró hondo y el aroma de la loba llegó hasta él, su lobo se sacudió y levantó el morro refunfuñando, Siyah sonrió de medio lado, era ella a quien había estado buscando, no podía creer su mala fortuna, finalmente la encontró y resultó ser una asesina. Unas horas después los cazadores entraban en la cueva, varios tenían serias heridas, ninguno corría riesgo de muerte, la loba seguía dormida por lo que Blaidd se acercó a una mesa de piedra y empezó a disolver un fino polvo en un

