Kúrinna con su último aliento y su última voluntad transfirió lo que quedaba de su magia al interior de Burcka, ella tenía la mitad de una de las semillas del hechizo y Burcka tenía la otra. Kúrinna había usado el hechizo que unía a Burcka con su sangre para lentamente ir almacenando parte de su magia dentro de Burcka, no estaba dispuesta a dejarle el camino tan fácil a la maldición y tampoco pensaba dejar que le arrebataran su magia así como así. Con su último aliento Kúrinna sello su magia dentro de Burcka y la señal de eso fue el cambio en su color de cabello, nadie le dio mucha importancia, después de todo pensaron que fue por el hechizo de atadura o por la edad misma de la mafarki. Burcka y Rudbek estaban esperando su primer hijo, Hilma estaba asistiendo en el parto y a medida que

