Capítulo 6. Maldición.

1560 Words
El rostro de Cleome se abochornó, esa iba a ser su primera vez, estaba o había estado segura que él sería tierno con ella, ya no estaba tan segura, lo que vio no era muy tierno y amoroso, era más bien intenso y fogoso. Fárfara vio la vergüenza en el rostro de la bruja y gruñó con fastidio, ¿Cómo era posible que una mujer viviera cientos de años en la más absoluta abstinencia? Torció los ojos con frustración, era más mojigata de lo que había pensado, con un gruñido empezó a decirle a la bruja todo lo que pensaba y sabía, para cuando acabó, Cleome la miraba con los ojos muy abiertos y se cubría la boca con las manos. No esperaba que la mafarki fuera a decirle todo eso y con tanto detalle, tal vez no perdió su virginidad físicamente, pero en ese momento sus pensamientos dejaron de ser tan inocentes y definitivamente no volvería a tener pensamientos virginales con el sexo opuesto. Cleome bajo la mirada, las palabras de Fárfara eran una cosa, lo que ella y el vampiro habían hecho era otra cosa, pero lo que ella sentía en ese momento era demasiado doloroso aún, necesitaba saber el por qué, el por qué ella tomó su lugar esa noche y la verdadera razón. No iba a aceptar que le dijera que ella no tenía experiencia y por eso no hubiera sido adecuado que estuviera con el vampiro y más que nada quería saber el por qué Evian hizo todo lo que hizo. En su mente y en su corazón la esperanza de que todo hubiera sido un terrible mal entendido seguía latiendo lentamente, en su corazón la palabra "talves" se aferraba a ella. Se repetía un montón de excusas para tratar de encontrar una razón, una equivocación, un malentendido, una confusión, un algo que le dijera que las acciones de quién consideraba como a una hija, una amiga, un compañero, un amor no hubieran sido intencionales. Cleome tomó aire y preguntó: — ¿Por qué? Fárfara la observó sin decir nada, lo que iba a decir sería un golpe duro para la bruja, ella lo sabía, decidió arrancar de un solo tirón todo el asunto. Había aprendido a tener aprecio por la bruja y lamentaría mucho perder la compañía molesta y cursi de Cleome, pero no se arrepentía de sus decisiones. — Porque él no te amaba, te enamoró y te iba a llevar a la cama para hacerte daño y luego se marcharía para siempre. — ¡No puedes saberlo! — Lo sé, lo he visto miles de veces, todas dicen ”él es diferente" y NO, no lo es. — Yo... pero no tiene sentido, ¿Cómo iba a hacerme daño? Fárfara se cruzó de brazos, era una buena pregunta, el vampiro sabía lo que hacía, si la bruja hubiera estado en su lugar, lo más probable es que la bruja hubiera sufrido por amor unas cuantas décadas, pero nada más. No, la corazonada que ella tenía era de algo mucho más grave que un desamor. — Tendremos que averiguarlo. dijo la mafarki con seriedad. — Él ya se marchó y no creo que vuelva nunca más, no después de... ..... Evian se transformó en el interior de una cueva, no había esperado ese resultado, la bruja estaba tan enamorada de él que de seguro había prendido la vela en el momento indicado. Definitivamente lo que no había esperado era el desempeño de la bruja, el vampiro empezó a reír, en verdad la mujer era muy buena actriz, él había estado seguro de su inocencia e ingenuidad. Habían hecho lo correcto en maldecir a la bruja, el poder de la bruja era peligroso, impredecible si la Luna se encontraba con ella. La bruja hubiera podido influenciar a la encarnación de la Luna y alejarla de ellos para encaminarla hacia los débiles humanos y las criaturas inferiores. El vampiro se acomodó al fondo de la cueva, él y su nido estaban a salvo de cualquier represalia de la bruja, claro que cuando la bruja descubra bajo que tipo de maldición está ya será demasiado tarde. «Ni la bruja podrá hacer nada» pensó al recordar el rostro confiado de Cleome, «Ni ella ni su descendencia lograrán estar junto a la Luna» ..... Cleome miraba a Fárfara, la mafarki dijo que verían cual era la verdadera intención del vampiro, esperaron hasta medio día, en ese momento el vampiro estaría completamente dormido. Fárfara se acomodó en una silla y buscó la marca puesta en el vampiro, activó su poder y empezó a vagar por la memoria del vampiro, Cleome lanzó un hechizo de seguimiento, ella podría ver lo que Fárfara viera. En la mesa frente a Cleome estaba un espejo, el espejo Mmoire, una lámina pulida de plata pura engarzada en un marco ricamente elaborado, hilos de oro y vanadio tejía un entramado de delicadas enredaderas, hojas y flores con decoraciones de gemas y cristales con propiedades mágicas. Poco a poco el reflejo del rostro atribulado de Cleome fue cambiando por la escena de una bruma oscura con luces y reflejos extraños, las imágenes se volvían claras y borrosas, detalladas o como un manchón de colores, escenas estáticas se sobreponían sin orden ni concierto. Cleome miraba con detenimiento tratando de averiguar algo, varios minutos después se dio por vencida, en un par de ocasiones vio su imagen aparecer en el espejo Mmoire, no logró sacar nada de esas escenas y se dio por vencida, esperaría para que Fárfara le dijera si logro descubrir algo o no. Fárfara caminaba entre sombras, entre retazos de sueños y fragmentos de memorias y recuerdos, se concentró en una sola idea, “traición”. Lentamente un camino se fue marcando frente a ella, a medida que iba avanzando entre recuerdos un sentimiento de fue incrementándose, al final se detuvo frente a un recuerdo. La asamblea de un nido de vampiros estaba en marcha, el tema de debate era una lectura hecha por el jefe brujo de una cofradía, la encarnación de la Luna y el hecho de que al parecer la Luna iba a unir sus fuerzas con un ser con magia. Se buscaba al ser con magia que pudiera ser quien prestara su poder a la Luna y ésta le elevara a nuevas alturas entre sus pares, algunos vampiros empezaron a dar algunos nombres, otros dieron las características que el candidato debería tener. — La bruja Cleome. Un vampiro grito ese nombre, los cuchicheos empezaron a elevarse, la reputación de la bruja por estar a favor de los humanos y los inferiores la colocó como la principal candidata a corromper a la encarnación de la Luna. Un vampiro se acercó al centro de la asamblea y su voz se elevó: — Yo pido está misión. Cleome se cubrió la boca ahogando un gritito, era la voz de Evian, el vampiro empezó a detallar su plan, se acercaría a la bruja aprovechándose de su debilidad por ayudar a los más desafortunados, pidió algunos materiales y oro para contratar un hechizo de maldición. — La maldición no será suficiente... dijo uno de los vampiros en jefe. — ... la bruja tendrá hijos y éstos heredarán sus malas ideas rebajándose a ayudar a los seres inferiores usando su poder. Una vampiresa con el rostro cubierto con un tul con pedrería dijo: — Arulás, ¿No haz contemplado esa posibilidad? Cleome empezó a llorar en silencio, ella en verdad había sido muy boba e ingenua con el vampiro, Fárfara tenía razón cuando dijo que Evian o más bien dicho Arulás no era confiable. Fárfara abrió los ojos y el espejo de Mmoire volvió a su color plata lustrado, Cleome lloraba en silencio, la mafarki se acercó y la bruja se abrazó de ella y lloró y lloró hasta quedarse dormida. Fárfara dejó a la bruja dormida en el sillón, debía admitir que el vampiro había sido muy hábil en planear todo eso, lo que no lograba entender era el por qué. Si la razón hubiera sido la cursilería y la bondad extrema de la bruja hacia las criaturas inferiores, sería totalmente entendible, en el mundo el más fuerte sobrevive y los humanos son débiles, son como una plaga necesaria, solo hay que dejarlos de lado y ellos morirán sin ayuda. Nacerán más de los que mueren y se esparcirán por todo lado, los sobrenaturales como los vampiros son los más beneficiados con aquella plaga. La bruja debido a su idealismo y su buen corazón era el blanco perfecto para un ataque de parte de seres que se creen superiores y que creen que esa superioridad y poder no debe compartirse con nadie y mucho menos con seres inferiores y efímeros, pero habían decidido atacarla en nombre de un ser que no existe y no puede existir, basándose en una lectura muy dudosa. Fárfara soltó el aire, ella no logró salvar a la bruja como agradecimiento por todo lo que había hecho por ella hasta ese día, al menos dejo una puerta abierta. Si el vampiro se hubiera acostado con la bruja, la sangre de la bruja y su poder hubiera muerto con ella, jamás hubiera tenido descendencia, ahora sería ella quien no tendría descendientes. En su esfuerzo por retribuir la buena voluntad de la bruja había condenado a su especie, ella era la última mafarki
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