Zhimf recibió su comida y le agradeció a la loba, cruzó el comedor y se sentó de espaldas para que no pudiera verlo comer, con mucho cuidado acomodó la jarra de peltre pulido de la mesa para que le sirviera como un espejo algo rústico y así poder vigilar a la omega. No pensaba probar bocado de lo que le sirvió, había notado que todas las porciones que la loba colocó en su plato estaban estratégicamente colocadas en las bandejas de comida, las porciones se iban sirviendo en orden de las bandejas de ese modo se demostraba que no había favoritismos entre los miembros de la manada. La omega tomaba las porciones del final, y siempre de la esquina de la bandeja, aquello era más que sospechoso, al parecer él se había convertido en otro blanco del traidor. Tomó un pedazo de patata con salsa,

