Bailu y Gyria se detuvieron afuera de una mansión, los jardines bien cuidados y todo el lugar lucía bastante normal, a la distancia podían ver a un muchacho que se acercaba a ellos a la carrera. Al llegar el muchacho, Bailu preguntó si había trabajo para ellos, el muchacho forzó un sonrisa en su rostro antes de llevarlos con el mayordomo, el muchacho olía a miedo. Gyria le lanzó una mirada a Bailu, si ella podía oler el miedo en el joven para Bailu el olor debía de estar poniendo a su lobo algo molesto. Desde hace una semana el lobo de Bailu estaba muy sensible, Gyria le había preguntado la razón, el lycan no estaba del todo seguro y le había dado una respuesta algo vaga. Al llegar a la puerta de servicio de la mansión, Gyria no pudo evitar estornudar, el aire era picante en aquel

