La voz molesta de Bailu sonó desde la puerta: — No le metas ideas a mi cachorra, pequeña bruja, Eira sabes del problema de tu sangre, no te hagas muchas ilusiones o sufrirás más de la cuenta. Hilma hizo un puchero, cuando el lycan la llamaba "pequeña bruja" siempre se sentía importante, parte de la familia, parte de la manada como decía Burcka. Eira soltó el aire al escuchar el recordatorio de su padre, había olvidado por completo la maldición, afirmó con la cabeza cruzando los dedos detrás de la espalda, en verdad quería ser bruja como su abuela y tía. Eira lo mantenía como un secreto, pero la idea de convertirse en un lobo le era sumamente desagradable, le gustaba el lobo de su papá, era suavecito y siempre estaba calentito además que su olor le permitía dormir mejor cuando había t

