Lovac estaba parado en una de las torretas del castillo, desde que había regresado de la casa del terrateniente no había podido dejar de pensar en la bruja, la bruja había logrado cautivarlo. Siempre había pensado que los seres sobrenaturales eran criaturas sin corazón ni misericordia, todos a los que habían combatido lo eran. Esa noche en la sala la doncella de la bruja la había retado, al parecer Kúrinna estaba llorando en el molino, no solo por la muerte de la muchacha humana sino porque estaba causando dolor a los vampiros. Un sentimiento de querer protegerla se había encendido en el corazón de Lovac cuando vio la vergüenza colorear el rostro de la bruja ante las palabras de su doncella, pero la actitud sobreprotectora del terrateniente lo hizo vacilar. ¿Podría ser que la bruja n

