Kúrinna movió su mano e hizo aparecer varios terrones de azúcar, sin embargo las hormigas león no se acercaron a los terrones. La bruja se mordió el labio, ella había sido en cierta manera tan ilusa como la segunda hormiga, creyendo que la maldad y la crueldad del mundo no la alcanzarían a ella. — Ahora dime Cleome, ¿En qué problema te metiste? si no recuerdo mal, la última vez que te vi me dijiste que únicamente nos volveríamos a ver en la muerte. Kúrinna soltó un suspiro de resignación, incluso sus alocadas palabras se le estaban regresando y la golpeaban en la cara. — Cleome está muerta, ahora me llamo Kúrinna la bruja de los miasmas y necesito tu ayuda para vengarme de quienes mataron a tu ilusa estudiante. — Jajaja, ¿Venganza? ¿Quieres que te ayude con tu venganza? y piensas

