Kúrinna se detuvo en medio de un sembrío de maíz, tomó una de las gemas que le había dado Zahorg y la activó, un portal se abrió debajo de ella y en menos de un parpadeo desapareció para aparecer en el bosque de las tierras de Blauth. La bruja miró a su alrededor hasta orientarse, el área en donde apareció estaba talada, la savia de los árboles aún estaba fresca. Kúrinna cerró los ojos para sentir la presencia de Burcka, de las semillas de manzana, una había sido usada para los arbustos mágicos del clan Hariva y otra Burcka la guardó para sembrarla y las otras dos Kúrinna las uso para el hechizo de ancla de sangre. Las semillas se insertaron en el centro del corazón de cada una de ellas, de esa manera mientras Kúrinna tuviera un descendiente con vida el corazón de la mafarki se mante

