Castillo de Mednieks. Gunt escuchaba el reporte del muchachito, no lo culpaba por haber fracasado en los intentos contra la bruja, le hubiera asombrado que lo hubiera logrado, ahora tenía una idea del poder de la bruja. Le entregó una moneda de plata y le mandó a guardar silencio, el muchachito se marchó presuroso agradeciendo al burgrave, con paso ligero corrió hacia los establos, sabía que Rudbek estaría en aquel lugar y no estaría solo. Gunt se sentó frente al fuego de la chimenea con una copa de licor en la mano, debería ser él en persona quién acabara con la bruja, con ella fuera del camino deshacerse del terrateniente y de Lovac no sería ningún problema. «Si tan solo también hubieras muerto aquel día» se lamentó mentalmente, hace veinte años finalmente su plan estaba a punto d

