Kúrinna se acurrucó contra el pecho de Blauth, un punto de vista diferente había aclarado las dudas de su corazón, ella se inclinó sobre él para besarlo y sintió a través de su piel el calor de él, sus cuerpos se entrelazaron una vez más aquella noche. La habitación de la bruja estaba encantada, ningún sonido podía salir de su interior, Burcka contempló la puerta cerrada, la mañana ya había comenzado y la pareja seguía dentro. Blauth era como un gallo, apenas salía el sol él ya estaba de pie buscando algo en que ocupar su tiempo, la bruja solía salir antes del amanecer a recoger rocio de luna, cuando la mafarki se levantaba ella era la última en hacerlo. Burcka se rio entre dientes, la mojigata de la bruja parece que finalmente está disfrutando de su compañero, iría a preparar un bue

