El lobo de Bailu bostezaba escandalosamente en el jardín de la casa del pantano, la pequeña Karima se sujetaba de su lomo mientras daba pasitos intentando ir a jugar con Blaidd e Hilma. Burcka más allá entrenaba a los niños, Bailu había tenido que aceptar que los entrenamientos de Burcka a pesar de ser muy poco convencionales eran bastante efectivos, Blaidd era mucho más ágil que cuando el vampiro lo atacó en la biblioteca. Al igual que con el nacimiento de Blaidd, con la pequeña Karima decidieron permanecer en la casa del pantano el primer año de vida de ella, su olor podría ponerla en peligro si salían con ella siendo un bebé. Bailu suspiraba, el olor de ninguno de sus dos hijos era el olor de un lobo, tampoco el olor de una bruja y tampoco el olor de un humano, no sabía por su olor

