Kúrinna veía a la pequeña Hilma gatear siguiendo a Burcka, la mafarki era una gran niñera, con Gyria también lo había sido y al verlas le entró nostalgia a la bruja, quería ver a su hija, pero... — ¿Por qué no vas a verla? Zahorg entró con un libro en las manos, para él Kúrinna era fácil de descifrar en especial si se trataba de su otra hija. — No quiero que piense mal de mi. respondió con un hilo de voz. Burcka puso los ojos en blanco y sin dejar de jugar con la pequeña dijo: — Ya es tarde para eso, Gyria sabe que pagaste al lobo para meterlo en tu cama para que ella pudiera existir, al menos con ésta no pagaste. El rubor se extendió por el rostro de la bruja, nadie además de ellos dos sabía que en realidad la bebé si era el pag0 de... ¿un favor? ¿un amor aceptado? Zahorg pa

