Gyria y Burcka iban en sus monturas en un trote suave, a Gyria le encantaba montar a caballo y siempre lo hacía mientras viajaban, desde que pudo sentarse sola, claro que detrás de los caballos siempre estaba el carruaje con su madre dentro y Burcka conduciendo. Esa vez no había carruaje ni madre, se dirigían hacia las tierras que Blauth dejó para ella, Burcka iba en silencio junto a ella, era agradable, las dos siempre fueron calladas durante los viajes, Kúrinna era quien hablaba, enseñaba y cantaba sin cesar y claro Burcka peleaba con ella. Después de días de viaje llegaron a las tierras de Argbum, la casona principal se mantenía en buenas condiciones a pesar de haber estado deshabitada por varias décadas. En cuanto bajaron del caballo un hombre mayor con el cabello empezando a enc

