Hernán se fue rápidamente, cerrando la puerta detrás de él. Me quedé sentada en el sofá, mirando el lugar donde estuvo de pie hace apenas unos segundos. Todo lo que había pasado en los últimos minutos se sentía irreal. La llamada de Tomás, el tono serio de Hernán… algo no estaba bien, y esa sensación me pesaba en el pecho. Me levanté y caminé lentamente hacia la ventana, observando el exterior como si fuera a encontrar alguna respuesta. No había nada fuera de lo común, pero mi mente no dejaba de divagar. ¿Sara estaría con Tomás ? Algo no cuadraba, y aunque confiaba en mis amigas, no podía evitar sentirme inquieta. Tomé el teléfono y miré la pantalla, dudando. La relación con Sara siempre había sido cercana, pero había estado actuando algo distante últimamente. Quizás estaba imaginando co

