❃ Capítulo 3 ❃

2336 Words
Me puse ropa muy cómoda, jeans oscuros, blusa amarilla de escote ancho junto con mis zapatillas color blanco, me recogí el pelo dejando alguna tira de cabello suelta sobre mi cara. Sarah me miró impactada. —¡Cásate conmigo! —. dijo en forma de halago, a lo cual yo me ruborice y enseñe una pequeña sonrisa. — Callate y apresuremonos, no quiero llegar tarde —. Le regañé, lo que puso en sus labios un tierno puchero aunque la verdad si me gusta que me halague de esa forma, Sarah es muy linda conmigo. Partimos hacía la estación, ella me acompañó hasta que yo subí al metro, antes de subir le di muchas muestras de ánimo para la prueba que haría ya que estaba segura que sería contratada. Cayó la tarde y terminé mi día laboral. Ahora el hijo de Oliver se acercó ofreciendo disculpas por lo de ayer, se presentó como Robert Smith, me agrado mucho su compañía y supongo que a él la mía ya que no paraba de reírse con mis bromas e intentaba ser atento conmigo. Debo admitir que era un chico serio pero encantador, tiene los mismos ojos verdes de su padre y una mirada reluciente. El día terminó de forma productiva, llegué a la estación y ahí estaba mi fiel camarada esperando por mí, al llegar al campus Sarah vociferó — ZOE, AL FIN SIENTO QUE PERTENEZCO A ESTE LUGAR, quedé contratada, al principio no creían que sería buena idea contratar a alguien sin experiencia pero en el momento que tome las brochas, hice mi magia, no puedo creerlo, estoy emocionada, asi que asi se siente trabajar —. Le escucho algo agotada, Sarah nunca había trabajado en su vida, supongo que un par de vueltas la hicieron cansar rápidamente. — Así es la vida de una buena trabajadora, Sarah, así que amiga, arrasa con todos en ese empleo, demuestrales lo que realmente vales —. No pude evitar mi enorme sonrisa mientras miraba a Sarah corresponder mi agrado. Nos tomamos nuestro tiempo para llegar a casa ya que las dos estábamos cansadas a morir, justo llegando al campus escucho a Sarah quejarse — Muero de hambre, debimos detenernos a comprar algo en el camino —. Dice Sarah mientras alcance a oír su estomago rugir, al escuchar eso vino a mi mente que en la mañana compré todo para preparar espaguetis con carne. — No te preocupes, está vez yo haré la cena pero tú debes ordenar el desorden en tu cama Dije con mi voz super mandona, ella sabía que bromeaba pero no dudaba, no le quedó de otra más que obedecer si quería comer. Preparé todo lo que necesitaría, ya que la cocina se encontraba afuera al fondo del pasillo. Al regresar encontré la habitación impecable y a una Sarah atraída por el olor de mi olla. Nos sentamos a comer en las sillas de nuestros escritorios no sin antes posar para la cámara, pase todo el día tan ocupada que no pude mandarle mensajes a mi madre así que al menos envié la foto de nuestra primera cena en esa habitación a kilómetros de ella y de Zac… —Buenas noches —. musite agotada a Sarah, ronquidos fueron los que yo recibí de ella. —¡Mañana será un gran día! —. Susurré para mí. Era al fin un nuevo día, los pájaros cantaban otra vez y yo ya empezaba a acostumbrarme a sus hermosas melodías mientras apreciaba el hermoso paisaje a través de la ventana, es mi primer día de clases y deseo con ansias conocer a mis nuevos compañeros, me apresuro y paso deprisa al baño, Sarah suele levantarse más tarde mientras que yo trato de estar lista a tiempo para comer un buen desayuno, saco las pantuflas nuevas que Sarah compro para mi el otro día y con mi toalla celeste entró a la ducha, el agua tibia aún me sorprende ya que estoy acostumbrada a la fría agua de mi casa. Salí del baño empapada y secando mi cabello con una suave toalla, vi a Sarah apenas despertando, luce hermosa. — Que temprano Zoé, me hubieras despertado —. Dice Sarah entre bostezos. Me di cuenta que ya empezaba a comportarme como una chica responsable, mi madre quien siempre me levantaba ya no estaba conmigo así que tenía que apañármelas sola. — No podría aunque quisiera, dormías como una tierna bebé —. Solté una pequeña risa burlona y acelere el paso, revise mi closet y elegí prendas que quedaran perfectas para mi primer día de clases, use mi sostén preferido y tome una corta camisa estilo suéter color morada con líneas blancas que quedan geniales con mi pantalón oscuro de tiro alto enrollando un poco de la parte de abajo, en un abrir y cerrar de ojos Sarah ya estaba lista y esperandome mientras se ponía los zapatos, tome el cepillo acercándome al espejo, peine mi pelo y tome un lindo clip para el cabello en forma de flor con unos lindas y delicadas perlas, eran un regalo que Sarah me dio en mi quinceavo cumpleaños. Puse de inmediato mis zapatos altos color blanco y mi mochila llena de pins de gatitos. — Apresúrate Zoé, quiero conocer mi facultad —. Salí con rapidez y tomamos un pequeño refrigerio de la cena de anoche, Sarah y yo nos despedimos al bajar las escaleras de los dormitorios para cada uno asistir a nuestras respectivas clases. — Nos vemos en la tarde Zoé, cuidate — Dijo mientras se marchaba — ¡Cuidate, espero te vaya super bien! — Exclame en voz alta, lastimosamente nuestras horas de almuerzo casi no coincidían, estoy muy nerviosa pero sé que puedo hacer muchos amigos, espero. Entrando a mi facultad me sentí perdida, no encontraba el auditorio donde iban a presentar la charla e indicarnos nuestro salón, ruego para que alguien llegue tarde al igual que yo, vi a un profesor y de inmediato me acerca a preguntarle sobre el salón. — Buenos días disculpe, estoy perdida y quisiera saber donde está el auditorio —. — Buenos días, usted y el alumno aquí llegan tarde, por favor diríjanse a esa sala que está a la derecha de ustedes —. Había hablado en plural, de repente vi que una figura pasó delante de mí, una figura muy elegante y llamativa, me recuerda al chico que vi la vez pasada en el centro comercial ese chico que nunca podría olvidar, pero claro que no sería él, el mundo no es tan pequeño. Me dirigí yo también a la sala mencionada por el profesor y era el auditorio, feliz de ver un asiento libre me adelante al chico y pude sentir su penetrante mirada pero no me atreví a girar para ver. Me senté y girando mi cabeza hacía los lados traté de ver la cara del chico pero no lo encontré, me desilusiona un poco, por alguna razón quería ver su cara ¿Es mucha coincidencia que se parezca al hermoso chico de la vez pasada? No, no puede ser él, voltee a ver una vez más cuando de repente todos se pararon y yo los seguí, enseguida escuchó el listado de las facultades, me acerque a mi grupo y me presente. — Buenos días, mi nombre es Zoé, encantada de conocerlos —. Dije con una amable sonrisa y tratando de ser lo más cordialmente posible, de inmediato pude oír sus respuestas — Buenos días, soy Britany, puedes decirme Brie, un gusto —. Sonó muy tierna, espero que seamos buenas amigas. — ¡Hola! Me llamo Sofía, espero que todas nos podamos llevar bien —. Menciona con una gran sonrisa resplandeciente, me agradaba mucho cada una, parecían buenas personas, sobre todo eran muy lindas, Brie que se miraba muy ordenada con su pelo liso naranja y enternecedora piel blanca con ojos azules, mientras que Sofía tiene una hermosa piel morena que quedaba perfecto con su larga cabellera oscura y ondulada, con esos hermosos ojos verdes. Por un momento me sentí intimidada — ¿Saben cual será nuestro salon? —. Pregunta Brie sacando su botella de agua para tomar un sorbo. Tiene un aura muy tranquila, es muy bonita. Justo nos dimos la vuelta para salir del auditorio y un profesor llamó a nuestra facultad. nos repartieron los horarios y cada uno debía ir a clase a partir de ese momento, llegando al salón indicado por el profesor me apresure para tomar un buen asiento y para mi sorpresa las chicas que estaban conmigo en el auditorio decidieron sentarse a mi lado y yo felizmente les expresé. — Espero seamos muy buenas amigas, no suelo ser muy amistosa con otras chicas y no sé bien de qué hablar, pero espero seamos muy buenas amigas —. Dije gentilmente mientras mi temblorosa voz aparecía de nuevo, nunca había tenido más amigas que Sarah y unas cuantas chicas de Cumberland, estoy muy emocionada y feliz. El tiempo pasó corriendo, fue un fructífero día, las clases son tan diferentes a lo de costumbre, formamos equipos de trabajo en el cual quedamos Brie, Sofía, Adam un chico que acabo de conocer y es encantador, aunque nos falta un compañero de equipo, se que podemos hacer bien este trabajo si sabemos repartirlo como se debe. Me apresure a llegar a la cafetería de la universidad para comer con Brie y Sofía, tome un poco de dinero y compre algo de comer, no había mucho en la máquina expendedora asi que decidi comprar estofado de verduras de la cafetería, mientras esperaba en la fila escuchó a unas chicas — ¿Viste al chico del que todas hablan? Es realmente una belleza extranjera, quisiera conocerlo, creo que le hablaré —. Dijo una chica murmurando detrás de mí, decidí hacer caso omiso y seguí esperando mi turno, de nuevo pude oír otro grupo que pasó a mi lado hablar del mismo chicho ¿Es que acaso es una especie de sensual dios del olimpo? No, deja de decir tonterías. Tome mis mejillas y les di un buen estirón, debo dejar de pensar cosas sin sentido. No ha pasado ni un minuto cuando de repente todos hablan de una sola cosa o mejor dicho, de una sola persona, él, de nuevo escuchó a las chicas atrás de mi hablar y decir en voz alta — ¡Ahí está, es el, Dios mío, es tan guapo! —. Mientras que una de ellas mordisqueaba suavemente sus labios de forma discreta. Mi curiosidad gano mas que mi apacible ser, dirijo mi mirada hacia donde las chicas ven. Dios mío, no podía creerlo, el hermoso chico del que todos hablan es al único que yo no puedo sacar de mi mente desde el momento que lo vi en esa tienda. Me hace sentir asfixiada, siento todo mi cuerpo cosquillear, era muy poca la posibilidad que existía de verlo otra vez y ahora resulta que estudia en la misma universidad. ¿Será malo pensar que el destino nos quiere juntos? Pagué mi almuerzo y decidí buscar una mesa, aun no me cabía la idea de volverlo a ver, es tan sorpresivo, que hermosos ojos tiene. Buscando una mesa para comer mi almuerzo veo que Brie está levantando su mano y señalando que me siente junto a ellas, me dirigí de inmediato hacía su lugar pero me detengo sorprendida ya que ellas están en la mesa detrás de ese chico guapo, tenía que pasar a su lado para llegar donde Brie, me arme de valor aunque él ni siquiera note mi existencia, mientras camino cerca de él siento como mis piernas poco a poco se empiezan a sentir débiles, mi corazón palpita tan rápido que puedo sentirlo hasta mi cabeza, se hizo tan larga la pequeña distancia entre la mesa de Brie y yo, llego a la mesa con mis pies temblando, deseando desaparecer ¿Cómo un chico que ni siquiera me conoce puede ponerme de esta forma? Es literal, él no sabe quién soy, no me conoce es posible que tampoco se haya dado cuenta cuando pasé detrás de él, que tonta soy. — ¿Qué te sucede, Zoé? tienes tus mejillas rojas ¿Estás enferma? —. dice Brie sorprendida, tiene razón, incluso yo me sentía caliente de mis pómulos. — ¿Me dices a mí? nada, nada, yo me siento super bien —. Dije nerviosamente, me sentía aún intimidada de pasar cerca de él pero tenía curiosidad de saber más cosas de su vida. — ¿Saben el nombre del chico que todas hablan? —. Pregunte tratando de pasar desapercibida, no quería que pensarán que a mi también me interesaba, si sucede pero no creo ser tan intensa como las otras chicas. — Dios mio, ¿No lo conoces? él es Seung Lee, su padre es el CEO de Beauty Cosmetics, la empresa multi-millonaria tanto aquí como en Corea, es una joya, es rico y además super guapo, parece modelo, ¿no? —. Escuche a Brie decir mientras suspira, me pregunto si le gustara a ella también, quisiera conocerlo pero al menos estoy feliz sabiendo su nombre. — Con que se llama Seung Lee —. Murmuro mirándolo una vez más. — ¿Qué dijiste? No pude oírte —. Pregunta Sofía, mirándome mientras toma su leche con un popote. — N-nada, solo pensamientos para mí misma —. Le respondí, pero me lanza una mirada entreabierta, quizás fui muy rara. Su nombre es genial, le queda totalmente. Otra vez me encuentro mirándolo, ¿Cómo no hacerlo? parece una celebridad, incluso la forma en que come, no puedo dejar de verlo, seguramente parezco una acosadora pero, es tan guapo. Suspirando vuelvo a repetir su nombre mientras lo veo. — Seung Lee —. Me doy cuenta que lo digo muy alto porque en ese momento él se voltea y me ve sorprendido, mientras yo me estoy muriendo de la vergüenza y puedo sentir mis mejillas arder de los nervios.
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