❃ Capítulo 5 ❃

1817 Words
Zoé Johnson Me quedé congelada mientras sus ojos oscuros recorrían cada rincón de los míos, después de unos segundos al fin salen palabras de mi boca. — N-no, bueno,  sí, digo no, o sea… Hola me llamo Zoé —. Tonta, tonta, tonta, tonta, ni siquiera preguntó tu nombre ¿quieres que crea que eres una rarita?  Pienso mientras aparto mi mirada de él. — Es un lindo nombre, me llamo Seung Lee aunque supongo que ya lo sabes —. Giró su cabeza hacia enfrente  un tanto apenado pasándose la mano por su cabello que parece tan suave. Mientras yo no paraba de verlo de reojo, Brie tomó mi mano para indicar que debíamos  irnos ya que nuestra clase está apunto de iniciar. Casi saliendo de la cafetería giro mi cabeza para verlo por última vez y al mirarlo pude darme cuenta como me observaba, mientras apartaba la mirada con una postura seria y desinteresada pero no había duda de que me estaba viendo. — Tal vez me estaba  juzgando por lo rara que fui —. Musite mientras caminaba hacia el salón de química.  Llegó la hora de salir de la universidad y mi día laboral apenas empezaba. Tomo rumbo hacia la cafetería donde trabajo para hacer mi turno de la tarde, llego a la cafetería y como siempre Robert, el hijo del dueño viene para charlar conmigo un rato, no puedo negar que es muy atento y dulce pero siento extraño puesto que es como mi jefe.  Terminé mi trabajo y me siento más cansada que nunca, ¿Será porque he estudiado y trabajado el mismo día? Anteriormente en mi secundaria trabajaba igual pero todo es muy diferente ahora que estoy en la Universidad, salgo de la cafetería y continúo mi camino hacía la estación, a lo lejos puedo observar una pastelería la cual se ve muy elegante, es perfecta para Sarah, entro muy contenta, los pasteles se ven muy finos así que decido comprar un lindo pastel color rosa con flores blancas para Sarah y un café para mi, caminando hacia la salida saboreo el café y decido leer la etiqueta para volverlo a pedir otro dia, cuando de repente siento como si chocase con una pared, inmediatamente alzo la cabeza y veo un guapo chico viéndome con el ceño fruncido. —¿No te enseñaron a tener cuidado? —. Dijo con una voz seria y severa. Gire mi cabeza hacia el suelo pensando en cómo responderle sin molestarlo más. —Perdón, nunca soy tan descuidada —. Trate de decirle pero me alzó la voz. —Limpiame —. Me interrumpió con una voz arrogante, enseguida levanté la cabeza y me encontre con unos lindos ojos de color café, unos labios rosa pálido, tez trigueña, parecía bronceado y su cabello tenia un oscuro intenso. Me quede callada unos segundos intimidada ante aquel sujeto ¿Como es posible que sea tan maleducado? — ¿Perdón? Eres muy grosero ¿Sabías eso? Si a mi no me han enseñado a tener cuidado, a ti mucho menos a tratar bien a las personas.  — ¿Eso significa que no lo harás?  —. Hablo con enfado. — Entonces ¡No me hagas perder el tiempo! —. Exclamó de forma grotesca. Se dio media vuelta y se fue. Yo aún estaba procesando lo que había ocurrido, ese tipo no merece ni una pizca de respeto.  — ¡GROSERO! —. Grite mientras él se alejaba, por un momento me detuve para pensar y dejar ir las ganas de tirarle este hermoso pastel. Retomé la postura y seguí mi camino, en eso le mandé un par de mensajes a Sarah, avisando que llegaría pronto y que ella preparara un par de bebidas. Llegando a casa le di el pastel a Sarah y de inmediato nos tomamos una foto para mandársela a mamá, le conte a Sarah sobre el horrible encuentro con aquel chico y como después de su desvergonzada actitud me quede con un mal sabor de boca.  A Sarah tampoco le agradó pero sé muy bien que ella también deseaba verlo, no puedo negar que es muy guapo. Ya que me encontraba demasiado cansada me dirijo a la ducha para poder refrescarme un poco, al salir me meto a la cama y un mar de pensamientos invaden mi cabeza… ¿Será posible verlo otra vez mañana en el campus? me pregunto con ilusión mientras observo el cielo por mi ventana. En eso caigo totalmente dormida.  A la mañana siguiente llegando a mi facultad, nos reunimos unos minutos antes de que empezara la clase para asignarnos deberes que debemos cumplir y buscar los integrantes que nos faltan, Sofía dice que por eso último no deberíamos de preocuparnos ya que   seguramente falten algunos estudiantes para entrar a nuestra facultad y por ende no tengan grupo. Me preocupaba la idea de que eso no fuera así ya que al contar con menos personas nos tocaría a todos más pesado que al resto y de por sí a mí la universidad y la cafetería me dejaban agotada al finalizar el día.  Llegando el mediodía me dirijo a la cafetería de la universidad, después de unas eternas horas de Psicología aunque en realidad la clase de introducción me gusto mucho, tenia muchas ansias por salir de ahí y por más que quiera negarlo sé muy bien que el motivo tiene nombre, apellido y unos ojos rasgados muy lindos, coloca una sonrisa en mí solo de pensarlo. Cabeceo en la cafetería tratando de encontrarlo pero me llevo una gran decepción al no verlo sin embargo me llevo una sorpresa al mirar al cretino de ayer sentado a unas mesas delante de mí. Está totalmente solo, claro con esa actitud no es de extrañarse que no tenga amigos y mucho menos una novia, muy disimuladamente trato de tomarle una foto para  Sarah ya que se quedó con mucha intriga por como se lo describí, logro tomarle una foto de perfil tomando un refresco. Debo de admitir que es un chico con estilo, lleva puesto una camiseta blanca ajustada con unos jeans oscuros un poco rasgados y su corte de cabello con desvanecimiento en ambos lados de su cabeza le hace una total justicia a su cara, es totalmente comprensible que muchas chicas pasen a su lado observando y murmurando sobre él aunque todo lo atractivo lo pierde con ese comportamiento altanero y arrogante que posee.  — ¡Dios! ¡Es demasiado tarde! —. Exclamo al ver la hora en mi teléfono ya que debería haberme ido hace rato al trabajo.  Voy corriendo por la universidad rogando para que el metro no tarde tanto en hacer parada y poder llegar a tiempo a la cafetería Smith, bajando las gradas principales de la universidad veo que Seung Lee viene subiendo con unos libros medio abiertos en sus manos, me tomo el tiempo para calmar mi respiración por haber corrido y trato de bajar las gradas con más calma para no verme agitada. Mientras yo bajaba y él subía alza la mirada y me ve como lo observo detenidamente entonces mis sentidos reaccionan y dejo de mirarlo pero la mayor inquietud la pude notar justo cuando pasamos a unos centímetros de distancia y pude oler su colonia muy varonil pero suave. Sigo caminando por unos metros hasta que siento una distancia apropiada de él para que no me vea correr con tanto afán. Llegando a la cafetería me encuentro a mi jefe muy serio detrás del cajero, me acerco a él y con un tono severo me dice.  — Necesito hablar contigo antes de que te pongas a tus deberes —. Sentí una punzada en el pecho, sentí remordimiento por dar tan mala imagen acerca de mi disciplina. Asentí con mi cabeza totalmente avergonzada.  Nos dirigimos a una mesa cerca del mostrador de postres y veo que se inclina a tomar algo que está sobre ella pero como él está enfrente no puedo notar que es, se da media vuelta y  veo como en sus manos sostiene un mandil. — De ahora en adelante usarás esté —. Se acercó a mí, me lo dio y se marchó a su lugar, lo observo antes de ponermelo y puedo leer cómo en él dice Zoé, en mi rostro aparece una sonrisa de satisfacción no solo por  saber que esté fue el motivo por el cual me llamó la atención sino porque ya me sentía parte de la pequeña familia que formaban los empleados de la Cafeteria Smith.  Terminado mi turno me dirijo a los dormitorios para así poder charlar un poco con mi fiel camarada y poder contarle mi día en el campus así como enseñarle la foto del engreído ese. Llegando me doy cuenta que Sarah no está así que reviso mi móvil para escribirle ya que el hecho de que no esté me preocupa un poco pero para mi sorpresa tengo unos mensajes de ella expresando que no me preocupe que se tiene que quedar hasta tarde en la biblioteca con su grupo de la facultad. Sabiendo eso ya puedo irme a dormir más tranquila. Me recosté sobre la cama solo un momento para poder recordar nuestro momento en las escaleras con Seung Lee y mi corazón empezó a latir tanto que podía escucharlo, sé que me estoy haciendo ideas e ilusiones falsas pero me es imposible no sentirme así al pensar en él.  Suena mi alarma lo que me hace despertarme muy asustada por el sonido, me quede dormida con mi ropa de ayer pero tenía una manta encima supongo que Sarah la colocó sobre mí al llegar. En los mensajes de ayer me comentó que ahora no tenía ninguna materia por ver así que estará todo el día en el salón de belleza así que la dejé descansar y me metí a la ducha porque tengo química a primera hora.  Llegando a la universidad, me desvío del camino hacia el salón de química para poner en orden unas cosas de mi casillero, tengo mi horario de clases en una captura de pantalla en mi celular así que mi propósito es dejar todo ordenado tal cual mi horario, accedo a la galería de fotos de mi móvil y por puro morbo selecciono para ver en grande la foto del tipo ese, en mi mente pasaba la idea de enviarla por w******p a Sarah pero en eso una voz presuntuosa y enfadada me reclama sujetándome la mano con la que sostengo el móvil. — ¿Por qué tú tienes una foto mía en tu celular? —. Siento como la vergüenza recorre mi ser y no hay excusa que me haga quedar bien, pienso “No hay nada que pueda empeorar este momento” cuando a unos cuantos casilleros al lado del mío veo acercarse a Seung Lee el cual se queda observando discretamente como este cretino me sostiene del brazo.
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