— ¿No responderás? —. Me preguntá don engreído sin soltar mi brazo mientras Seung Lee pasa muy cerca de nosotros, puedo notar como él sutilmente observó la foto en mi celular, pensará que soy una acosadora o ¡peor aún! que tengo algo con esté bobo.
— Primero que nada me sueltas ¿Sí? —. Le respondo con enfado quitando su mano de mi brazo.
— Vaya, pero si eres la cieguita de ayer —. El tono sarcástico que utilizó me puso de muy mal humor.
—No soy ninguna cieguita, lo de ayer aparte fue un accidente —. Terminando de decir la frase, él se carcajea sin ninguna contemplación.
— Digamos que yo no tengo un trato “afectuoso” con las personas pero ¿Tú tienes la moral de juzgarme cuando me acosas de esa forma? —. Me reclama mirando la foto en mi celular para luego mirarme a los ojos. No sabía qué responder, ya que no podía explicar la foto en mi teléfono así que me quedo callada pensando unos segundos y de repente me arrebata mi celular de la mano.
— ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Regresamelo! —. Le exigí pero me ignoró totalmente mientras manipula mi teléfono a su conveniencia, Después de unos segundos me lo regresa y me dice con un tono malicioso.
— Si querías una foto mía, solo la hubieses pedido —. Mencionó mientras soltaba una sonrisa pícara y se alejaba poco a poco.
— Que idiota —. Exprese con el ceño fruncido, ese tipo me revienta solo de verlo, ¿Qué hacía él justo aquí? Si no hubiera tomado esa foto para Sarah quizás hubiera podido entablar una conversación con Seung Lee, que vergüenza ¿Lo habrá malinterpretado? Aunque no tendría porque hacerlo, no creo que le interese en absoluto mi vida.
Reviso mi teléfono para verificar que no le haya pasado nada, y me encuentro con la foto de él sonriendo como fondo de pantalla ¿En que momento tomo la foto? que guapo pero ¡demonios! que irritante personalidad tiene. Me acomodo el pelo y me calmo un poco, la verdad si me agito un poco el corazón el tenerlo tan cerca, siento mis mejillas enrojecer.
Después de organizar mi casillero me dirijo al salón de química con mi mente pensando en Seung Lee, me da vergüenza solo de pensar que haya visto eso, que incomodo fue.
Dirigiéndome al salón y casi entrando pude oír una voz conocida, tan áspera que me erizaba la piel, ¡NO PUEDE SER! ¡¿ÉL DE NUEVO?! no puedo creer que tenga tanta mala suerte, por un momento me detengo, realmente no quiero entrar.
— Señorita, por favor pase, vamos a cerrar la puerta —. Dice el profesor mientras todos me observan, puedo sentir claramente la mirada de él, giro mi cabeza un poco para ver y ahí está, con su sonrisa maliciosa llena de satisfacción.
— Tome asiento donde guste, señorita…? — Menciona el maestro cuestionando a lo que de inmediato le respondo. — Johnson, Me llamo Zoe Johnson —.
— Muy bien, señorita Johnson, por favor tome asiento, la clase está por empezar —.
Rápidamente busco el lugar más lejano del cretino más fastidioso que he conocido, Tomó asiento a la par de un chico también muy atractivo ¿Es que acaso no hay alguien normal en esta universidad?
— Hola me llamo Adán, ¡Un gusto! si tienes algún problema me puedes pedir ayuda, se que no lo parezco pero soy muy aplicado en los estudios —. Me expresó con una amable sonrisa, de verdad que es muy guapo y muy atento.
— Espero sea verdad, también soy muy aplicada pero las Matemáticas no se me dan muy bien, Soy Zoe por cierto, espero nos llevemos bien —. Conteste mientras él soltaba una tierna sonrisa.
— Lo sé —. Dijo Adán muy confiado — Te vi en las clases de ayer, estamos en la misma facultad —.
No lo había notado, aunque ayer mi cabeza estaba pensando en otra persona, ahora que lo pienso ¿En qué carrera estará Seung Lee? Si alguien me preguntara qué profesión le queda perfecta, sería doctor, verlo con una bata blanca larga y un estetoscopio colgando de su cuello, podría considerarse el perfecto paisaje, Dios mio, no hay día en que no piense en él, ¿qué me pasa?
— ¿En serio? Somos colegas entonces, me alegro mucho, no pensé que alguien conociera mi nombre —. Dije de forma tímida porque es lo que realmente pienso.
— ¿Bromeas? Eres una de las chicas mas lindas que he visto en la Universidad, es mas, tu sonrisa angelical creo que es lo que más te destaca, eres preciosa —. Dice Adán mientras me sonríe y da pequeñas palmadas en mi brazo, no se porque pero no sentí ninguna picardía de su parte, al contrario, fue muy satisfactorio.
— ¿En serio lo crees? eres muy tierno y tu también eres muy guapo ¿Como le haces para tener un cutis tan perfecto y el cabello así de sedoso? —. Mencione eso con una cara de asombro, el maestro nos interrumpe para que prestemos atención o debería decir ¿Nosotros lo interrumpimos? Pero bueno, decido concentrarme en la clase.
Lo que dijo Adán en serio me hizo sentir bien, incluso creo que elevo mi autoestima e hizo mi dia mas agradable, por otro lado al otro extremo esta él, ese sinverguenza, ni siquiera se su nombre ¿Como me puede molestar tanto cuando ni siquiera se quien es?
— ¿Te gusta Noah Miller? noto que no lo dejas de observar —. Me pregunta Adán con mucha intriga.
— ¿Noah Miller? No sé de quién hablas —. Le respondí confusa.
— Es el chico de tez trigueña que está al otro extremo del salón —. Menciona Adán señalando al patán que me irrita tanto. —Al parecer él tampoco deja de verte —. Agregó Adán. Giré mi cabeza para corroborar lo que me estaba diciendo y en efecto me estaba mirando sin descaro.
— Sueñas —. Le conteste
— Claro que si, en mis sueños aparece él, te lo aseguro —. Dijo Adan mientras soltaba una carcajada aunque yo me cuestiono si será verdad o no. Pero bueno, desearía que el día acabara ya.
Las clases pasaron casi volando, ni las sentí y menos sentí el mal sabor que me dejo ese descarado. Voy casi corriendo a mi trabajo, sentí que llegaba tarde pero llegue justo a tiempo, entrando al lugar veo como siempre a Robert ayudándome. Decido prestar atención a mi trabajo. Las horas pasaban lento, ya son pasadas las 8 y mi salida del trabajo es a las 8:30.
Tome unos trapos del cuarto de limpieza para limpiar las mesas, mientras limpio veo que alguien se aproxima, un torso muy definido, una linda y varonil figura, tan delicada, bajo la mirada con mucho miedo y escuchó una voz preguntar
— Hola, ¿atiendes aquí? —. Dios mio, que voz tan seductora y creo saber perfectamente quién es.
— Sí sí, si gustas toma asiento en lo que traigo el menú —. Mencione levantando la cabeza y logrando ver esa hermosa cara, es Seung Lee, de pronto mis latidos se aceleran como si estuviera en una carrera o a punto de ser comida por leones, siento como mi corazón corre y quiere salirse de mi pecho.
— ¿Asistes a Yale verdad? Recuerdo que te vi y Mmm … dijiste mi nombre en la hora de almuerzo —. Dice mientras trata de componer su voz, ¡Dios mio! , qué vergüenza ¿En serio recuerda eso?
— Así es, emm, si, asisto a Yale, en nutrición —. Le dije mientras sentía mis mejillas enrojecerse.
— ¿Cómo te llamas? —. Me pregunta mientras se acerca más y más a mi.
— ¿Perdón? —. Le respondo, por un momento me quedo en blanco, puedo sentir y escuchar a mi corazón ¿Podrá oirlo él también?
— Tu nombre —. Contesta con una voz ronca — Es que no me parece justo que tu sepas mi nombre y yo apenas sé como te ves ¿No crees? —. Dice con una sonrisa muy tierna, juraría que se ve maliciosa pero con esa cara, imposible.
— Me llamo Zoé —. Le contesto con mi voz temblando hasta caer en chillido.
— Es un lindo nombre mucho gusto… Entonces Zoé, me gustaría ordenar un Mocachino —. Comenta con su fuerte voz mientras puedo sentirlo muy cerca, tanto que no puedo ni siquiera mirarlo a los ojos, de todas formas ¿Por qué demonios está tan cerca? en ese momento puedo sentir que alguien jala de mi brazo
— Preparale lo que quiere Zoé, yo lo atenderé —. Me ordena Robert, hubiera deseado que no me alejara…
¡NO! Por qué estoy pensando eso, claro que estuvo bien, tenía los nervios de punta.
— Está bien, lo conozco, puedo atenderlo —. Dije mientras levantaba los trapos de la mesa, volteo a ver un tanto apenada a Lee y veo una gran sonrisa satisfactoria, que malditamente guapo.
— Aquí está tu café —. Mencione mientras lo pongo cuidadosamente en la mesa.
— ¿Así que somos conocidos? —. Me pregunta mientras toma su café, incluso haciendo algo tan trivial como eso se ve espectacular.
— Solo dije eso porque no quería causar un alboroto con mi jefe —.
— ¿Es él tu jefe? — Me pregunta mientras me ve con los ojos entreabiertos
— No, bueno algo así, es el hijo del jefe y un amigo mio —. Le contesté, aún no podía creer la suerte que tenía y como él me podía hablar como si nos conocieramos de toda la vida.
— Hmmm —. Dice Lee suspirando.
— ¿A qué horas sales del trabajo? ¿no es muy tarde? —. Preguntándome algo así con una mirada tan tranquila, parece como si le gustara charlar conmigo pero eso sería un lindo sueño.
— Bueno, técnicamente termino mi turno en 10 minutos luego voy a la estación la cual no queda muy lejos de aquí —. Le conteste viendo mi reloj.
— Es muy tarde, ¿te parece si te acompaño? —. Pregunta Lee con una voz un poco agitada.
— ¿No habría ningún problema? —. Le conteste, no sabia que decir ni mucho menos como sentirme. Noto como inmediatamente se pone nervioso y se sonroja un poco, es tan tierno, ¿Dónde quedó esa personalidad tan tranquila con la que vino hacía mí al principio?
— Y-Yo digo por si alguien extraño te sigue o algo por el estilo, ya es muy tarde —. Me contestó sin siquiera verme directamente.
— ¿No es extraño que tú lo hagas? Es decir, apenas me conociste hoy —. Le repliqué mientras soltaba una pequeña risilla girando la cabeza un poco apenado.
— Es solo que mientras caminamos hacía la estación podría conocer algo más que solo tu nombre —. Dice mientras observa las calles por el ventanal de la cafetería.
— Además en algunas de estas calles falta un poco de iluminación, sería bueno tener un poco de compañía en lugar de caminar solos —. Comenta dirigiendo su mirada hacia mi cuando sin darnos cuenta cruzamos miradas, siento como mis pómulos arden, tal vez él lo hace por simple cortesía pero yo deseo que sea por algo más que solo simple educación.