❃ Capítulo 1❃

3670 Words
Toc—toc, se escucha la puerta abrir, Es Helena, mi madre, levantándome como es de costumbre. — Cariño, ya es de mañana, llegarás tarde a tu último día de clases —. Dijo con su suave voz, mirándome con sus cálidos ojos. Mi madre siempre ha sido tan dulce con todos, por eso todos los vecinos le tienen cariño. — Ahora bajo —. Respondí un poco enojada, teniendo sueño, con la mirada entreabierta vi la ventana, de verdad no quería asistir a clases tan monótonas y tediosas, pero no puedo vacilar solo porque es mi último día. Puesto que estoy muy emocionada por comenzar mi vida universitaria quería dejar todo listo lo antes posible. Me levanto, aún me tambaleaba de sueño, me puse mis sandalias, agarre mi bata y me dirigí a la ducha, me quite la ropa y procedí a ducharme mientras escuchaba una de mis canciones favoritas para tranquilizarme y enfocarme en el día de hoy, al terminar salí, me puse mi sostén y escogí mi camisa favorita de manga corta con ese lindo estampado de mariposa color rosa, unos jeans rotos color gris oscuro que quedaban perfectos con mi camisa y tenis blancos, baje y mi madre estaba cocinando hot cakes para mí, mientras Zac mi hermano menor de 12 años con quién nos llevábamos aproximadamente unos 7 años de diferencia comía sus hot cakes con forma de dinosaurio, como yo era la mayor él debía obedecer todo lo que le pidiera. — Pasame la miel, Zac. — No puedo, estoy pasando un nivel muy difícil—. Le gusta jugar mucho en el celular de mamá. — ¿Por favor? —. Le dije en tono tierno, sabía que poco a poco cedería. — Dame solo un momento —. Dice mientras batalla con su juego, se le ve muy concentrado. — Está bien, por tu culpa no podré comer bien mis hot cakes y estaré muriendo de hambre todo el día—. Le dije con tono burlesco y haciéndole pucheros. — Osh —. Dijo con una mueca en sus labios y seguido me pasó la miel. En realidad era un pequeño muy bueno y tierno, pensé que al no tener un padre a su lado lo haría un ni*o problemático, pero estoy segura que es más fuerte que yo. — ¡Gracias, Zac! Por eso eres mi hermano favorito —. Le dije besándolo en la frente, lo cual lo molestó y sonrojo a la vez. — Soy el único hermano que tienes, Zoe —. Dijo moviendo sus ojos hacía el juego de nuevo. Zac es muy maduro para su edad, pero se que aunque se porte así, me extrañará mucho cuando me mude a los dormitorios en Yale. — Apresúrate Zoé, que se te hace tarde —. Dijo mi madre angustiada, dándome el lunch para el almuerzo, siempre me prepara diferentes comidas, puede que nuestra despensa no esté llena, pero si variada, sobre todo cuando ella prepara sus deliciosas galletas para mí y Zac. —Madre, cuando regrese acabaré de empacar todo para mañana, estoy muy emocionada—. Le dije mientras tomaba mi mochila, los voy a extrañar mucho, a mi madre, mi hermano, los vecinos, nuestros animales y sobre todo a Kiwi, mi adorable y fiel compañero, muchos tienen mascotas como perros o gatos, yo tengo a Kiwi, mi caballo color marrón y ojos color azabache con su atrapante mirada elegante, está conmigo desde que tengo 5 años, es lo suficiente para recordarlo toda mi vida, ojalá pudiera llevarlo conmigo a todas partes. Pasaban las horas, hasta que al fin terminaron las clases, después de todo si extrañare la escuela sobre todo la clase de la señorita Martínez, nuestra maestra de español que siempre me ha apoyado a trabajar y estudiar más que nadie en la escuela. Después de un día aburrido con gente que ya no iba a volver a ver en mi vida decidí caminar hasta casa con mi mejor amiga Sarah. Extrañaremos las bellas calles de Cumberland, la vida rural a la que estábamos acostumbradas quedaría atrás cuando me fuera a Yale, Portland y sus hermosos puentes llenos de naturaleza quedarán en mi pasado, echaré mucho de menos pasar por los bellos muelles mientras con Sarah charlabamos sobre su pasión por el maquillaje. Saliendo de la secundaria me encontré con Sarah, ella se encontraba recostada sobre una banca, me aproxime a ella para ponernos en marcha hacía nuestros hogares. Caminando con Sarah nos dimos cuenta cuanta falta nos hará pasar por estos largos caminos. — Deseo que sea mañana —. Dijo con una voz emocionada y llena de ilusión, Sarah siempre ha sido una niña en su interior, pero es más ruda de lo que se ve, a diferencia de su aspecto frágil. — Opino lo mismo, estoy emocionada de hacer nuevos amigos en Yale —. Mi comentario pareció ser acertado para Sarah y para mí, estamos ansiosas por ver qué vida nos espera, deseo que nuestra vida en la universidad sea placentera. — Querré visitarlos muy seguido a todos —. Le dije un tanto melancólica. Estaba emocionada, mi madre quien lo es todo para mi y mi pequeño revoltoso hermano siempre han estado conmigo cuando me sentía vulnerable y solo necesitaba un abrazo, con la palma de mis manos podía contar las horas para que el día acabará, sin embargo, quería que esté momento se tornara eterno, desearía detener el tiempo. — Yo también, pero la idea de viajar más de 6 horas me cansa de pensarlo —. Dijo Sarah con una sonrisa forzada, Sarah no tenía mucho que la tuviera atada a Cumberland, su madre ya tenía su vida hecha aquí con su padre y hermanos, Sarah siempre quiso ser libre. — Vendrás conmigo, Zac te quiere como una hermana y mi madre como a su hija, Sarah, seremos siempre mejores amigas —. Le dije mostrándole una sonrisa enternecedora. — ¿Crees que conozca algún chico lindo que sea rico y se enamore de mi, me lleve a su mansión y me regale un lujoso carro? —. Dice Sarah, soltando una risa y mirándome de reojo. — Es broma, Zoe —. Insinúa. — Estoy segura, espero que nuestros compañeros sean guapos y amables hombres —. Salió una carcajada ruidosa, lo decía en tono seguro, se muy bien que un hombre no era lo más importante en mi vida, gracias a la enseñanza que mi madre me dio, donde tenía que valerme más por mi esmero que por otros, sabía muy bien lo que costaba y como haría que sucedieran todas las cosas que quiero para mí y mi familia. — Si consigues un lindo chico que sea tu novio, por fin tendrás pareja, puritana Zoe. —. Dice con un tono burlista, nunca he tenido pareja, pero con el trabajo y estudio no tenía siquiera tiempo para una cita. —Yo solo espero que nos llevemos bien —. Respondí, mientras el viento soplaba yo me sentía cada vez con más fuerza. Sarah y yo decidimos pasar la tarde en nuestra cafetería favorita, como era de costumbre ordene pie de limón, es mi preferido desde que solía comerlo con mamá y papá de pequeña, Sarah se tomó su café amargo, ella dice que le da fuerzas para todo el dia, ella siempre está ocupada tratando de inventar nuevos productos de maquillaje, eso tiene todo que ver con lo que estudiará en Yale. Las horas se fueron volando, casi como una película, pasábamos charlando toda la tarde sobre cómo era nuestra vida en Cumberland y como sería en Yale. El cielo se estaba tornando oscuro por lo que decidimos irnos a casa, ella insistió en acompañarme hasta la mía para poder seguir hablando de todas las cosas que nos esperaban en Yale. — Recuerda que a las 6 am debemos tomar el tren, ¡LEVÁNTATE TEMPRANO, ZOE! —. Grita Sarah mientras se aleja, puedo ver como poco a poco como su delgada figura se va llendo y su hermosa cabellera ondulada color escarlata se movía con la brisa de la imperturbable tarde. Pasaban más de las 5 de la tarde, es un bonito viernes, con un viento tan fuerte que se pueden ver los árboles moverse con armonía, casi como una balada de la naturaleza. Me tomo mi tiempo en el patio de mi casa, cuando escucho a mi mamá gritar mi nombre, me apresuro asustada de que pudo haber pasado, entró a la casa y veo a mi madre y mi hermano sosteniendo un pastel, era uno pequeño solo para nosotros 3, cubierto con una capa de chocolate y deliciosa mermelada de melocotón cayendo de sus lados. — Mañana te irás para seguir tus sueños —. Dijo mi madre con una voz suave y lágrimas desbordando de sus amables ojos color café. — Todo es gracias a ti —. Le dije tomando el pastel cuidadosamente y colocándolo en nuestro comedor. Agarre sus manos con las mías y con una voz suave le dije — El hecho de que mañana salga por la puerta con mis maletas es por tu esfuerzo y dedicación —. Le dije dándole un beso en su hermosa y suave mejía. — Deseo poder convertirme en alguien que te llene de orgullo y ser un ejemplo para Zac Ella apretó mis manos, me miró a los ojos manifestando el agrado que le provocaba mis palabras. — Yo ya estoy orgullosa de ti, amor. — Yo también —. Exclamó Zac alzando la voz mientras me abraza y su diminuta figura escasamente llega a mi cadera. Nos sentamos sobre los taburetes del comedor y cortamos el pastel en pequeñas piezas y como siempre Zac pidió la parte más grande, tuvimos una conversación sobre lo emocionada que estaba y lo mucho que nos extrañaremos, le dije a mi madre que siempre podría llamarme o mandarme mensajes y que cada día le mandare fotos de todas las deliciosas comidas que pruebe. Nos despedimos y fuimos a nuestras habitaciones. En este momento estoy pensando — De verdad asistiré a una universidad como Yale —. La mayoría de mis compañeros apenas podíamos pensar en asistir a un centro de desarrollo tan vasto como lo era Yale, decido cerrar mis ojos, apenas pestañeó logrando dormirme enseguida. A la mañana siguiente mi madre tuvo que despertarme otra vez porque yo me quedé dormida como siempre. — No sé qué harás sin mí en la Universidad —. Se retiró burlándose dejando a su paso un delicado aroma a flores en mi cuarto. — Compraré 10 despertadores —. Le conteste mientras entraba a la ducha apresurada. Al salir me puse una blusa azul corta, unos shorts negros con pequeñas estrellas en las orillas y unos tenis altos color blanco. No podía comer porque ya era muy tarde así que serene a mi madre diciéndole que compraría algo de comer en el camino. Me dispuse a tomar mis maletas, no sin antes despedirme con un beso a mi madre y un fuerte abrazo a Zac, parti mi camino hacia la estación a reunirme con Sarah. — Estaba a punto de irme sin ti —. Me miro enojada, con su tierna nariz respingada, aunque sabía que ella nunca lo haría. Le puse una cara burlesca y con una sonrisa pícara le dije — ¿Serías capaz de irte sin mí a una ciudad que desconoces? Ella me miró con los ojos entrecerrados y me dio un ligero toque en el hombro. — Apresurate, Zoé —. Me dijo.mientras tomaba sus maletas y retomamos nuestro camino. Las horas pasaron rápido, llegando a nuestro destino nos damos cuenta que nada es como Cumberland, todas las calles parecían una bella y rica villa, la realidad nos azotaba, nada se parecía al lugar donde solíamos vivir. Llegamos a los dormitorios y ya que el papá de Sarah era muy buen amigo del consejero, sé nos fue fácil conseguir una habitación juntas. Teníamos 1 día y medio para disfrutar de las bellezas de esta nueva ciudad pero decidí buscar trabajo, Sarah decidió acompañarme mientras compraba ropa para las dos, Sarah siempre ha tenido una cómoda vida y nunca ha tratado de presumir, son cualidades que la hacen ser una gran mujer. — Te esfuerzas muchísimo, Zoe, admiro eso de ti —. Pude ver perfectamente la sonrisa amable de Sarah mientras me decía esas tiernas palabras. — Gracias Sarah, pero necesito esto para mis estudios —. Se bien que debo de trabajar para poder vivir en una ciudad totalmente alejada de mi familia y seguir mis estudios. Charlamos mientras caminamos y apreciamos lo hermoso y diferentes que son los lugares aquí, pasamos a lo largo de una cafetería muy linda en la ciudad, en el reflejo se puede ver el letrero de la calle, de inmediato me acerco para leerlo mejor, emocionada porque es una oferta de empleo llamo a Sarah y esperanzada le digo — ¡Mira esto, Sarah! Es perfecto, está cerca del campus y necesitan con urgencia personal, ¡entremos! —. Tomé su muñeca y con el cartel en mano entramos, es una encantadora cafetería, un perfecto lugar para descansar y pasar el rato, ideal para los universitarios, un hermoso piso y enternecedoras paredes rústicas. — Buenas tardes, vengo por el aviso de contratación —. Digo de forma amable, a lo lejos escucho que alguien se aproxima, los pasos resuenan en el piso de mármol blanco. — Buenas tardes, Mi nombre es Oliver Smith, soy el dueño y jefe del lugar ¿Con quien tengo el gusto señorita? —. Dijo con voz amable, Oliver parecía ser un hombre de negocios, sin dejar de lado su figura varonil, era un hombre mayor pero por sus ojos verdes y su pelo perfectamente peinado lo hacían lucir más joven, se miraba como un armonioso padre de familia, igual de amable y seguro. — Me llamo Zoé Johnson, esta es mi amiga Sarah Turner, he venido por el anuncio de trabajo fuera de la cafetería, es un gusto señor —. Dije de forma tranquila, pero por los nervios pude sentir como mi voz al final temblaba — No debe sentirse alarmada señorita Johnson, si le parece bien estamos cortos de personal y me gustaria poder hacerle una prueba, claro que se le pagarían las horas que labore —. Me miró a los ojos esperando alguna respuesta de mi parte. Yo estoy decidida a tomar el trabajo y esforzarme, apretando los puños con fuerza le contestó sin titubeos. — Cuente con ello, estoy más que calificada para trabajar bajo presión, he tenido trabajos similares antes —. Al parecer mi comentario pareció agradarle puesto que soltó una pequeña sonrisa apacible. — Esperemos que sea verdad señorita Johnosn —. De inmediato me dio un mandil color n***o con el nombre de Katherine, supongo que pertenecia a otra persona, seria lindo trabajar en un lugar donde hacen pequeños gestos asi a sus empleados. Me puse el mandil y lo amarre, me quedaba un poco grande, pero no importó. Rápidamente salí, estaba emocionada por mostrarle lo trabajadora que soy. — Estoy lista para empezar la prueba —. Dije muy emocionada, el señor Oliver se acercó hacia mí y me señaló sutilmente comentando .— Ese sería tu primer cliente, ve, preséntate y pregúntale si está dispuesto a ordenar, trata de ser lo más amable posible —. Me dirijo hacia el cliente, es un hombre muy guapo, me pongo nerviosa porque realmente tiene ojos lindos color verde, le plantó una enorme pero cómoda sonrisa mientras le muestro el menú. — Buenas tardes, mi nombre es Zoe, ¿Le gustaría ordenar? —. Coge el menú y dudoso me pregunta — ¿Qué podría recomendarme? —. No sabia que decirle ya que era nueva, pero recuerdo que en la entrada escuche a unas personas mencionar que los Cafés y bizcochos eran la mejor combinación del lugar, segura de mi dije — Los cafés son muy deliciosos y combinan perfectamente con los famosos bizcochos, prometo que le encantaran — Pediré lo que sugiere, muchas gracias —. Manifestó con una llamativa sonrisa, decidí apresurarme y decirle a Oliver para que me indicara qué hacer. me explico cómo preparar un café básico — Aquí está su café y su bizcocho, espero que lo disfrute, cualquier cosa estamos a la orden —. Dije con un tono cálido en mi voz, estaba dispuesta a dar el máximo de mi. Pasó el tiempo y el cliente se acercó al mostrador a pagar, la cajera lo atendió con demasiada confianza, como si fuera un cliente frecuente, se acercó a mi, me dio las gracias y se acercó a Oliver, lo saludó diciendo — Me han atendido bien, padre, creo que es buena trabajando —. No podía creerlo, el chico que atendí era el hijo del dueño, veo a los dos acercándose a mí y sonriendo serenamente. — Llame a mi hijo para ponerle su primera prueba, la verdad me gusta como trabaja pero me gustaría seguir viendo más sobre su potencial, si le parece le gustaría quedarse toda la jornada nocturna? —. Con ilusión lo vi y de inmediato respondí — ¡Me encantaría! —. Dije emocionada seguido me puse a trabajar y ayudar en todo lo que pudiera. Empezaba a caer la noche, y observé a mi jefe Oliver acercándose a mí con una cara gratificante para decirme que mi jornada había terminado. —Como le comente al inicio señorita Johnson, esta era solo una prueba, quería estar seguro a quien estaba apunto de contratar —. Mencionó con una voz severa, que para mí sonaba gratificante pues se notaba la estima que tenía hacia mi. seguido de eso con una sonrisa dijo. — Es de mi agrado comunicarle que usted es perfecta para lo que estábamos buscando, no obstante —. Soltó un suspiro. Temble en ese momento pero estaba segura que me contrataría. — Le falta mucho camino por recorrer pero sé que con su determinación lo logrará pronto —. Expreso acompañado de un gentil gesto. Entusiasmada de lo que había escuchado, sin pensarlo mucho lo abrace y le agradecí por la oportunidad que me había brindado y por lo amable que los dos habían sido conmigo, pese a la sorpresa de la prueba. — Tenga por seguro que no se arrepentirá y daré todo de mí para que no se desilusione —. comente con emoción y determinación. Se dibujó en él un pequeño gesto que parecía dibujar una sonrisa. — No tengo duda en ello —. Dijo apoyándome. Me despedí deseándole una bonita noche y tomando mis pertenencias para salir en busca de Sarah para cenar, ya que al estar rodeada de aromas dulces y postres deliciosos me abrió el apetito. Al salir estaba ella esperándome sentada en una banca blanca de madera sosteniendo las distintas bolsas de sus compras — Sarah —. Grite para llamar su atención y enseguida la capte, me mira y camina hacía mí con esa forma tan llamativa que la caracteriza, luciendo su delgado y delicado cuerpo. Decidí tomar algunas de sus bolsas que parecían de marcas reconocidas y ayudarla, nos dirigimos por un camino lleno de luces y decidimos entrar a un centro comercial que habíamos escuchado anteriormente en una entrevista televisiva. Al poner un pie en la entrada parecía otra realidad, lo perfectamente armoniosas y delicadas que eran las tiendas pero todo parecía muy caro, claro a Sarah no le importo mucho, pero a mi me preocupaba no poder pagar algo por mi cuenta. — No te preocupes Zoé, yo te invitaré, suficiente haces con soportarme desde que nos conocimos —. Exclamó Sarah con una apacible mirada. Me apenaba que me invitara, pero cuando ella se propone algo, nadie la puede hacer cambiar de opinión, la miré avergonzada y recalque. — Algún día yo te invitaré a un enorme banquete en una preciosa mansión llena de muchas flores para adornar tu visita —. Me avergoncé a mi misma sobre lo que dije, pero no dude y Sarah menos. — Lo sé, cuando eso pase seré la primera en visitarte y desearte buena suerte —. Manifestando una seguridad en sus palabras que apaciguaba mi agobio. Visitamos muchas tiendas de ropa y dejamos lo mejor al final, la comida, estábamos de camino a un elegante restaurante que se lograba ver desde las afueras del centro comercial. Cuando pasamos por una famosa tienda de ropa en la que se podía observar a chicas murmurando cerca de la tienda, en eso, Sarah sorprendida tomó mi mano y dijo. — ¡Mira allá, Zoe! Dios mío ese chico es candente —. Dirijo mi mirada hacia la tienda y ¿cómo no verlo?, entre todas las personas se destaca, no solo su porte masculino, sino también su esbelta figura que pegaba perfectamente con su estatura que fácilmente alcanzaba los 1.80m, ese alargado cuerpo con grandes manos cuidadas delicadamente, el sutil pero elegante atuendo le hacía justicia, ese perfecto pantalon formal quedaban de maravilla con la fina camisa manga larga color blanco puro que resaltaba perfectamente su figura varonil pero distinguida, en su cara se podía observar un semblante serio pero muy atractivo, se lograba ver pequeñas tiras de su oscuro cabello cayendo sobre sus hermosamente alineadas cejas, en sus ojos se podía apreciar que era extranjero, nunca en mi vida había podido contemplar unos ojos rasgados como esos, con una mirada tan profundamente pensativa, sus pequeños y rosados labios daban una compatibilidad con su total figura, Sarah y yo quedamos totalmente cautivadas, cuando de repente, el se percato de las intensas miradas que recibía, giró su cabeza y con gentileza sonrió, ¡Dios! ¡Qué hermosa sonrisa! todo en él era insuperable, hasta los pequeños hoyuelos se manifestaron en su mejilla, todo en él parecé perfecto y yo estaba totalmente perdida en su mirada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD