Como todas las mañanas que tenía instituto, Aurora Ramirez se levantó, se vistió, desayunó, se cepilló el pelo y los dientes, se calzó, cogió su mochila y se fue a coger el autobús para ir al instituto.
Aurora estaba feliz, puesto que ese día había excursión de biología, su asignatura favorita, además, no solo iba su clase, sino que también iban los de un curso menos, por lo que en la excursión estaría con su mejor amiga, Aria Díaz. Aurora tenía 15 años y haría 16 en agosto, mientras que Aria cumplió los 15 hacía casi dos meses.
Era un día de principios de mayo, el pronóstico del tiempo era bueno, un día soleado con 22°C. Irían de excursión a una reserva natural para observar la flora y la fauna del lugar, los alumnos podían llevar móvil, pero solo para las pausas, por lo que si querían hacer fotos, debían llevar cámara. Aurora llevaba las dos cosas, la cámara para hacer fotos del lugar, y el móvil para mandarle fotos a su madre junto a su mejor amiga.
-Hola Aurora - fue recibida Aurora con un cálido saludo de su amiga Aria.
-Hola Aria, ¿qué tal el examen de ayer?
-Muy bien, era de matemáticas, chupado.
-Me alegro por ti, ¿nos sentamos juntas en el viaje?
-¿Acaso pensabas sentarte con otra y dejarme sola?
-¿Sola?, te recuerdo que tú tienes más amigas que yo, para empezar, yo no tengo amigas en clase, cosa que tú sí.
-Pero porque no quieres, hay varias chicas en tu clase que te tratan muy bien, pero tú te cierras.
-No me cierro, solo que ellas son solo conocidas amistosas.
-Ya claro, lo que tú digas - Aria conocía muy bien a su amiga, y sabía que en realidad le aterraba abrirse a la gente, ellas dos habían sido amigas desde el colegio, por eso Aurora no podía engañar a Aria, de igual forma que Aria no podía engañar a Aurora.
-¿Cómo crees que será la flora y la fauna de la reserva? - preguntó Aurora para cambiar el rumbo de la conversación.
-Pues algo diferente de lo habitual, digo, por algo estará protegida.
-Creo que tienes razón, ¿te parece que nos sentemos?, ya sabes que soy muy vaga.
-¿Sabes que estaremos media hora sentadas en el autobús?
-¿Y sabes que después el trayecto dura cuatro horas?
-¿Y sabes que esas cuatro horas incluyen los descansos?
-Dejémoslo en tablas.
-Será lo mejor.
Las amigas se sentaron a esperar la hora de partida, para eso aún faltaban quince minutos, más pasar lista y abrocharse los cinturones. Durante ese rato hablaron de la última película que habían visto juntas, la película de Underworld.
-Tienes razón, pero mi favorita es la cuarta - dijo Aria.
-Y la mía - dijo Aurora.
-Atención - llamó un profesor - iremos llamando por orden de lista, primero los de tercero y después los de cuarto.
-Menos mal, tú eres D, mientras yo soy R.
-Me llaman - dijo Aria y fue a las escaleras del autobús.
-Coge sitio delante - le gritó Aurora.
-Eso haré - le respondió mientras se metía en el autobús.
Al cabo de unos minutos llamaron a Aurora y pudo subir, en el autobús ya empezaba a haber muchos gritos, algo que desagradó a Aurora, se dió prisa y fue hacia delante, en la segunda fila a la izquierda ahí estaba Aria.
-Pasa - dijo saliendo al pasillo para que pasase mejor.
-Gracias.
-De nada, sé que prefieres la ventana.
-Sí - dijo apenada - no me gusta sentirme encerrada.
-Lo sé, no pasa nada.
Durante el trayecto, hablaron, escucharon música, contaron historias graciosas, se rieron, pero sobre todo hablaron de seres sobrenaturales.
-A mí me gustaría ser bruja - dijo Aurora.
-Yo prefiero los licántropos - dijo Aria.
-No me extraña, tu animal favorito es el lobo.
-Ya, ¿qué quieres?, son hermosos.
-Coincido en que son hermosos, pero prefiero los linces.
-Lo sé, tu prefieres a los felinos y yo a los caninos.
-Además, si eres bruja, puedes hacer cualquier cosa con un hechizo, así tal vez no me costaba tanto el inglés.
-Jeje, si no me equivoco, te has disfrazado de bruja tres veces.
-¿Qué quieres?, es un traje de bruja muy cómodo - dijo encogiéndose de hombros.
-Si tú lo dices.
-Pues sí y además... - no pudo continuar porque el autobús se paró y el profesor habló.
-A partir de aquí iremos a pie, coged las mochilas, no sabemos si volveremos en este u otro autobús.
Los alumnos obedecieron y cogieron sus mochilas, bajaron del autobús y fueron andando detrás de un profesor, ya que el otro iba al final de la fina, durante todo el camino, Aurora y Aria no hablaron, principalmente porque ambas eran conscientes de que tendrían que gritar para poder entender lo que la otra decía, ya que la mayoría de sus compañeros estaban hablando bastante alto, lo que provocaba un gran alboroto.
Una vez que llegaron a la reserva, tuvieron que esperar a que saliera el guía que los conduciría por la reserva sin perderse.
-Hola, mi nombre es Marina y seré vuestra guía, las normas son muy sencillas, no os separéis, no tiréis cosas, si veis un animal, no lo molestéis, intentad alterar lo menos posible el ecosistema, ¿alguna duda? - un chico de tercero levantó la mano - ¿sí?
-¿Cada cuándo habrá una pausa?
-No es cada cuándo, es cada cuánto, hay una zona de descanso cada un kilómetro más o menos, ¿algo más? - nadie dijo nada - bien, entonces en marcha, hay mucho que ver, si tenéis alguna duda, preguntad.
Así empezó el recorrido, Marina los llevó por el sendero marcado a ver la reserva, durante el camino, Marina habló de las especies que vivían ahí, tanto animales como plantas, algunos alumnos disfrutaban de la excursión, como Aurora y Aria hacían, pero como todo, había alumnos que se la pasaban hablando y molestando al resto.
El primer área de descanso se la pasaron, ya que no estaban cansados y no necesitaban ir al baño, además, la mayoría de las veces que Marina hablaba de alguna especie, todos se detenían para observar el ejemplar. Quien tenía sed, bebía de su botellín de agua, ya que los profesores avisaron de que trajeran agua y playeras para el mejor desarrollo de la excursión.
En el tercer área descansaron y comieron la comida que cada uno había traído, todo iba bien, cada grupo se buscó una zona, Aurora y Aria se sentaron bajo un árbol para protegerse del sol, se la pasaron como siempre, para ellas siempre era lo mismo, pero eso era perfecto para ellas, hablar de sobrenaturales, tanto en libros como películas, era habitual en ellas, a ambas les encantaba, más a Aurora que a Aria, pero aún así, para ambas era su tema favorito.
Cuando acabaron de comer y descansar, se pusieron de nuevo en marcha. No pasaron ni veinte minutos cuando el tiempo cambió, empezó a haber un fuerte viento, las nubes se extendieron por todo el cielo, una densa niebla los embargó. No pasó mucho tiempo cuando empezó a diluviar, los alumnos siguieron a la guía, la cual debido a la niebla no veía bien por dónde iba.
Caminaron por un buen rato, según la guía ya deberían de haber llegado a otra área de descanso, pero en lugar de eso no se veía nada, todos los alumnos estaban asustados, ya nadie hablaba, solo intentaban no entrar en pánico. Cuando ya se habían dado por perdidos, y solo intentaban salir de la densa niebla para así poder buscar un refugio para el diluvio, delante de ellos la niebla se disipó y se pudo ver un edificio, un especie de hotel, algo que desconcertó a todos, pues no parecía abandonado, todo lo contrario, había luces encendidas. Cuando todo el grupo estuvo frente la puerta, esta se abrió mostrando a una mujer joven morena, con ojos castaños y de estatura mediana.
-Bienvenidos al hotel de las brujas.