—Pero tú siempre quieres hablar. —Bree —dijo mirándome serio. Así que, asentí y me quedé en silencio. Este sí era un silencio incómodo, de esos incómodos de cuando apenas nos conocíamos, ¡y es que j***r! Nosotros no éramos desconocidos. Pero no me quedaba más que respetarlo y darle su especio. Así que, me levanté para irme, pero él me tomó del brazo y me hizo sentar en sus piernas. —No te vayas, no quiero estar solo. —No quieres que me vaya, pero tampoco quieres hablar conmigo. No te entiendo nada, Ramsés. —Abrázame —dijo muy bajo. Asentí y lo abracé, mientras acariciaba su cabello. Él cerró los ojos y dejó de fruncir el ceño. Esta situación con Christopher le estaba haciendo daño a él, estaba segura de ello. ¿Pero qué iba a hacer? ¿Elegir? Eso ya lo había hecho y el resultado h

