A Ramsés le sonó su teléfono y se disculpó para atender. —Ve adelante, mi vida, ya te alcanzo —dijo dándome un beso en los labios. Apenas me acerqué, Ethan volteó hacia mí. —¡j***r! Son idénticas —dijo mirándonos a las dos. —Obvio, somos gemelas. —¿Son gemelas? —preguntó con los ojos abiertos con exageración. —¿No te lo dijo? —pregunté señalando a Sky. Él negó. —No, estoy sorprendido. —Muy mal, Sky —dije regañándola. —La mayor soy yo, así que, no puedes regañarme, Bree —Ethan me miró y empezó a reír. —Tenías razón, Bree. —Siempre tengo la razón —dije orgullosa. —Ustedes dos dejen de conspirar en mi contra. ¿Dónde está Ramsés? —Hablando por teléfono. Ya viene —Ethan se levantó y abrió mi silla. Pero antes, tomó mi mano y la besó. —Es un placer conocerte, Bree —su galantería me

