Estuve enojada todo el camino a la oficina. ¿Cómo era posible que tuviera el poder de cambiar mi humor? Me hice esa pregunta y me respondí enseguida: “La respuesta, querida Bree, es que estás completamente enamorada de él y eso ya lo tienes más que claro”. Me respondí mentalmente. Pero su actitud no era justa Estuve toda la jodida mañana de mal humor. Agradecía no tener que reunirme con nadie, porque si salía de esa oficina, iba a ser capaz de asesinar personas. Ramsés no me llamó para comer y yo tampoco lo hice. Así que, tomé la decisión de comer con Christopher. Pasaría a comprar algo y almorzaríamos juntos. Caden me miraba con cara de preocupación. —Si te llama Ramsés quiero que le digas exactamente dónde estoy y qué estoy haciendo. ¿Entendido, Caden? —él me suplicó con la mirada.

