—¿Podrías escucharme sin enojarte? —pregunté nerviosa caminando de un lado a otro. —Ya estoy enojado, pero te escucho —respondió con voz seria. —Quiero ayudarlo con sus adicciones, me siento culpable por ello. —Bree, tú no eres culpable de nada, no puedes echarte la culpa por las decisiones que tomen los demás. —Eso no evita que me sienta culpable —dije suspirando. —¿Cómo quieres ayudarlo? —Quiero pagarle un centro de rehabilitación y quiero apoyarlo. No te preocupes, todo saldrá del dinero de mi sueldo, prometo no tocar el tuyo. Te lo digo para cuándo mires los movimientos y te des cuenta. Yo solo… —suspiré —No quería hacer esto sin contar con tu apoyo. No quiero hacer nada a tus espaldas, contar contigo es muy importante para mí —él me miró con el ceño fruncido. —No es solo

