Llegaron hasta el hotel y Pablo rascaba su cabeza al escuchar lo que Taylor le contaba.
—Las casualidades de la vida. ¿Quién iba a imaginar que la mujer con la que pasaste aquella noche en ese lugar sería la hija del hombre que tú odias? La verdad eso suena como de película. ¿Qué piensas hacer ahora? —Taylor sirve Dos copas y luego se sienta.
—Lo que te dije hermano, ella será el puente para poder lograr todo esto y si debo enamorarla para que ella haga que su padre me entregue absolutamente todo, lo haré. —Taylor habla con seguridad algo que preocupa por completo a Pablo, porque él se está comportando como una persona completamente desconocida.
—¿Estás seguro de eso amigo mío? date cuenta que si la llegas a enamorar puede que tú también salgas enamorado y no solo va a sufrir ella, si no también tú lo saldrás. —Taylor nego con su cabeza.
—Eso no va a suceder, ella esa noche se acercó a mí por mi carisma porque supe entrarle de la mejor manera. Estoy seguro que esta vez todo funcionará exactamente igual. Sí cayó esa noche que aparentemente era inocente y no tenía experiencia en el amor, ahora que ya la tiene va a caer más fácilmente, porque está vulnerable al sufrir el abandono de un hombre luego de poder tener sus hijos ¿no lo crees? es brillante mi plan —Taylor menciona con una sonrisa.
—No creo que sea la mejor idea, Taylor tú no eres así no puedes dejarte llevar por la ira, por el odio, entiende que ella es una mujer que ha sufrido mucho y posiblemente si se llega a enamorar sería confiar ciegamente en alguien que en realidad no la va a valorar.
—Te prometo que no le haré sufrir , solo necesito que ya me ayuda a recuperar todo lo que me pertenece, todo lo que era mi padre que este hombre se robó descaradamente. Adicional puedo ayudarla a buscar el papá de los niños y tal vez puedo ser el cupido para que esa relación vuelva a funcionar. Créeme Pablo no pienso demorarme tanto tiempo en esta ciudad porque sé que todo se va a solucionar en un parpadeo.
—Eso espero, me iré a mi apartamento vendré por ti temprano mañana, organizaré las cosas para que no nos tomen por sorpresa con cualquier cosa en la oficina y amigo mío que empiece el juego. —Pablo toma su maletín y sale dejando solo a Taylor.
Taylor sonríe cuándo recuerda a Loren. En realidad sigue igualita a como era antes, no ha cambiado absolutamente nada. Sigue teniendo esa mirada inocente pero ahora con un poco de madurez.
Él se asoma a la ventana y mira hacia el cielo. «esto es por ti papá, por ti me voy a convertir en otra persona por un par de meses, pero tu nombre quedará limpio y mi conciencia tranquila y así por fin podrás descansar»
Mientras tanto, Loren ayuda a acomodar a los niños en sus camas, ellos cayeron completamente cansados de tanto jugar y de tanto divertirse.
—Lo siento mucho porque quitarles la oportunidad de tener un padre, pero prefiero ser egoísta a tener que perderlos. Les prometo que nada les faltará y que seremos felices los tres, y nadie nos va a separar —ella habla en medio de llanto.
Le parte el corazón ser así y aunque siempre intento manejar la situación de la mejor manera posible ahora era muy complicado, ese hombre había aparecido y el destino estaba haciendo de las suyas haciendo todo más complicado.
En la mañana, sale temprano a la oficina Loren, deja a los niños en la guardería y comienza con su día. Y ahora que la empresa estaba mejor tenía que hacer lo posible para poder recuperarla por completo y así evitar que el nuevo socio se hiciera cargo totalmente de ella.
Loren iba manejando, pues un poco de música para relajarse un poco y no pensar más de la cuenta lo que no debía.
Pero su teléfono comenzó a sonar haciendo que ella se distrajera por completo. Loren lo tomo entre sus manos pero este cayó. Ella siguió manejando, mientras que con una de sus manos intentaba buscar la forma de alcanzar su teléfono.
Ella se echó a recogerlos cuando se dio cuenta que le estaban llamando de la empresa.
Sin embargo, al responder no se dio cuenta del carro que estaba al frente y chocó.
Ella soltó el teléfono y se dio cuenta como la parte delantera de su carro comenzó a botar humo.
Loren mandingo golpeó con fuerza el volante y luego pasó las manos por su cabello sintiéndose completamente desesperada, esto era lo único que le faltaba y ahora sí estaba perdida.
Ella notó como las personas del carro del frente se bajaron y eso era un claro motivo para yo también bajarse, aunque no quisiera hacerlo, porque iba completamente tarde, pero su carro ahora está destruido y la paciencia de ella no le llegaba más.
Al abrir la puerta del carro un taxista cruza sus brazos observando cómo quedó todo y aunque el choque fue muy leve los daños materiales son considerables.
—Señor, siento mucho lo que acaba de pasar. En verdad lo siento de corazón —dice ella hablando un poco rápido.
—¿Señorita, pero como no se va a fijar? Golpeo con fuerza el carro y era mi único carro para trabajar —menciona el hombre, haciendo sentir completamente mal a Loren.
—Yo le aseguro que voy a pagarle absolutamente todo. Solo dígame cuánto es y le firmo un cheque. —Ella agarra su bolso y eso parece causar malestar en aquel taxista.
—Los ricos creen que pueden venir a ofenderlo a uno —él comenta con un tono de voz elevado.
—No, señor le aseguro que no lo estoy queriendo ofender, esa no es mi intención —ella dice.
En ese momento sale del taxi un hombre bien vestido cuando se gira Loren puede ver de quién se trata, Taylor venía en el taxi frente a ella y ha estado escuchando toda la conversación. Loren rodó de los ojos esto pareció una muy mala jugarreta del destino.
—Señor, no se preocupe yo me haré cargo de los gastos —menciona Taylor mirando fijamente a Loren.
—No joven, aquí la culpa fue de la señorita.
—Pero he escuchado todo y por más de que ella le está ofreciendo disculpas y está buscando la manera de compensarlo, usted no quiere aceptarlo ¿Me equivoco? —Taylor habla con severidad.
—Joven, lo que usted no sabe es que aquí los que tienen plata creen que pues humillarlo a uno y no, eso no es así. —Taylor es vos una sonrisa se acercó a él y le puso sus manos en los hombros.
—Yo me haré cargo. —Taylor saca un cheque y se lo entrega al señor—. ¿Cree que con esto es suficiente?
El taxista mira y hace una mueca es obvio que aquí Taylor arregló todo para quedar como el salvador. El taxista se va a regañadientes y acelera a gran velocidad y posiblemente de mala manera
—Gracias, ese hombre no me dejaba darle ni siquiera una explicación. Él estaba cerrado que las cosas estaban mal y que no tenían solución, pero bueno afortunadamente las cosas se pudieron arreglar gracias a usted.
—Deberías tutearme, somos socios y si quieres también podemos ser amigos. Loren no soy un enemigo para ti —él dice con una sonrisa amigable—. Empecemos de nuevo ¿qué te parece?
—Está bien, gracias por salvarme, gracias a ti todo salió bien. La verdad es que soy un poco nerviosa para este tipo de cosas, no estoy acostumbrada a enfrentarme a los problemas, en verdad intento huir de ellos. Y si, se que suena muy cobarde, pero para mi es mejor así.
—Te entiendo, tenemos algo en común. —Ella esboza una sonrisa, una que hace que Taylor se pierda en ella—. Por fin te veo sonriendo, no tienes idea lo mucho que me gusta ver eso. Adicional que te ves muy bella. —Loren pasa colores, siente como el calor de su cuerpo sube por sus mejillas.
—Debo llamar a una grúa.
—Pediré un taxi para los dos, al menos mientras me entregan un carro para poder movilizarme en esta ciudad. No te preocupes, llama a la grúa que no te pienso dejar tirada en este lugar. —Él le guiñe un ojo, ella de nuevo sonríe. Pero luego da una vuelta y se regaña mentalmente por sonreírle. Eso sería darle oportunidades en donde realmente no las hay.
Loren realiza la llamada y se queda viéndolo, él tenía el saco en sus manos, dejando que la camisa le quedara completamente ajustada a su cuerpo, dejando ver de más los músculos que estaban debajo de aquella tela. Ella no solía mirar con morbo a nadie, pero es que en realidad, él se veía extremadamente pulcro y guapo, era el tipo de hombres que llamaba la atención de cualquier persona fácilmente.
Loren estaba detallándolo, estaba prácticamente devorándolo con la mirada, era algo que ella no solía hacer. Ella había tenido pocas relaciones a lo largo de su vida, sentimentalmente solo dos, y sexualmente no pasaba de tres, en especial luego de tener a sus hijos. Los hombres llegaban con un estigma con las mujeres que eran madres que eso ella lo había tomado como lección.
Taylor se giró y le sonrió. Ella desvió su mirada porque sentía que su cuerpo podía delatarla en menos de nada. Loren sentía sus mejillas rojas, sentía como su cuerpo se había calentado más de la cuenta. En especial cuando recordó pequeños lapsos de tiempo de esa noche.
—Listo, esperaremos el taxi y luego nos iremos juntos a la oficina. ¿Estás más tranquila? —él le da una sonrisa, esas que hacen que las bragas de cualquier mujer quede completamente mojada.
—Lo estoy. No tienes idea lo en deuda que estoy contigo.
—Tengo la solución Loren, acéptame una salida para conocernos más, para conocernos de verdad. Tengo mucho interés en poder saber más de ti, en poder conocer más de la mujer que hoy eres —él menciona con un tono de voz varonil. Uno que estaba desarmando poco a poco a Loren.
«Qué bien Loren, la falta de pareja te está haciendo caer fácilmente con él» ella pensó.
—Está bien, saldremos a cenar. Solo será una vez, será por agradecimiento, espero que todo quedé hasta ahí y dejes esa insistencia que no va a llegar a ningún lado. ¿Está bien?
—Me conformo con eso. —Él estrecha su mano, ella lo mira sin entender—. Comencemos de nuevo, mucho gusto, me llamo Taylor y estoy encantado en conocerte.
Ella le respondió el saludo, dándose cuenta que su falta de experiencia y su vulnerabilidad, le estaba dejando claro que tenía que ir mucho más despacio está vez.