Sí o sí tenía que acercarme mucho más de lo que lo había hecho hasta ese momento si quería obtener algún tipo de respuesta con las que informar a mi superior, el cual se estaba empezando a impacientar debido a mis escasos progresos en los últimos meses. Así pues, busqué un establecimiento próximo a la puerta de aquel lugar donde se reunía la comunidad, una cafetería, y echaba las tardes allí, tomando algo y leyendo el periódico, al menos esa era mi tapadera, observando entrar y salir gente de aquel lugar. En ocasiones, pasaban las horas sin que nada sucediese, cosa que era lo más habitual por lo menos durante una o dos horas desde que llegaba aquel anciano, entonces me relajaba, e incluso disfrutaba de la música del lugar. No sé cómo pasó, pero estaba con los ojos cerrados reclinado sob

