Capitulo 19

876 Words
. Nuestro primer encuentro surgió de casualidad. Aquella amista, la que compartimos durante años nació de manera casi obligatoria, al día de hoy soy capaz de sonreír recordándote en aquella época y te doy las gracias por tu insistencia. Muchas veces tu actitud se tornaba muy densa buscando obtener de mí un simple hola. Se dé la manera que fuere, ella sirvió de medio y/o conducto para cruzarnos la primera vez. Fue mediadora en muchos de nuestros tantos conflictos. Suspiro al recordar, de no ser por sus intervenciones consejos y sermones nuestro vínculo jamás hubiera existido. Ahora luego de cuatro años de tu partida aquella persona que nos dio pautas eficaces para mediar en nuestros conflictos, tener claro cuál es el motivo de nuestras discrepancias, conseguir entender ambos puntos de vista y no matarnos en el intento, se encuentra aquí, en esta habitación. — ¿Podemos hablar? — Estoy así segura que el motivo en su presencia en este lugar se debe a que su sobrino se encuentra en problemas, después de todo este tiempo no había vuelto a saber de ella. — Claro —me siento en la cama y la veo moverse hasta la silla junto a esta— no debo preguntar el motivo de tu visita ¿o si? Pasaron exactamente cincuenta meses desde que nos vimos o supe algo de “tía Mari”. Unos días después del funeral ella decidió mudarse con su hermana y ayudarla a sobrellevar el duelo lo mejor que se pudiese y creo que se le olvidó volver. Ahora aquí esta, seguramente vino para socorrer a su sobrino, es lo natural, supongo. Pero, ¿Estará enterada del retorcido plan de su sobrino? — ¿A qué te refieres? — arqueé una ceja y entendió— a, eso. Bueno, creo que es un 50/50 — ¿Cómo así? —Vine por pedido del padre de Alex, quiere asegurarse de que su malcriado no valla a prisión — la situación era increíblemente tragicómica —sé que ha pasado mucho —Muchísimo —me permití corregir —Bueno, muchísimo estuvo de acuerdo conmigo —siendo sincera, existen varios motivos por los cuales esto yaqui hoy. Amo a mi sobrino, pero no es mi principal motivo. »Esto sonará horrible, él es solo la escusa o medio. Me preocupé muchísimo cada que sabía sobre tu estado de ánimo desde que… —¿Se fue? —asintió con pesar— no dire que fue fácil, que fui lo más fuerte posible, a que para ser sincera ni siquiera lo he intentado —baje la mirada avergonzada de mi misma mientras arrancaba pelusas imaginarias de las sabanas —opte por quedarme quieta y dejarme consumir. —Lamento no haber estado ahí —No te disculpes, tampoco es como que debieras hacerlo —entiendo que debía estar en otro lugar, y no pude evitar preguntar— ¿Cómo está ella? —Aún le cuesta —¿El hecho de que se haya quitado la vida? —negó — Creo que le cuesta más el hecho de no haberle dado la ayuda que necesitaba —lo medito por un momento —el tomar el camino fácil —El haberlo enviado a Hope —Así es, aunque fue muy feliz en aquel lugar, no fue la clase de ayuda que necesitaba —dijo reflexionando en ello—si tal vez hubiera buscado ayuda media para él, si me hubiera dado cuenta de que algo andaba mal —me incline para poder tomar sus manos —No había manera de darnos cuenta, no fue tú ni responsabilidad —su madre lo sabía y no había hecho nada, mucho menos podríamos hacer nosotras. Al moverme mis piernas quedaron al descubierto y en ellas las cicatrices que hasta hace poco había notado. Marie las observo y no se les hicieron extrañas ni desconocidas, ¿Existiría la posibilidad de que estas marcas fueran de su conocimiento? —Marie… —me observo —¿sabes como llegaron esas cicatrices aquí? —¿No lo sabes o no recuerdas —estaba confundida —No estoy segura —me enderece y acomode mi cabello detrás de mis orejas hace unos años tuve un accidente… —lo supe, tu padre murió en él —estuve a punto de corregirla, hasta que dijo algo que me descoloco por completo— por fin, era hora de que aquella escoria obtenga lo que merece luego de todo lo que te hizo —¿Qué? —Estaba atónita —¿Qué fue lo que paso? —¿No puedes recordar? —negué, no abia muy bien de lo que estaba hablando, pero de repente un botón hizo sonar la alarma de pánico, temblaba. —¿quieres que llame a la enfermera? —amago a levantarse y la agarre fuertemente de los brazos —Por favor — supliqué —solo dime, ¿Cómo surgió esta cicatriz? — —Esta —puso su dedo sobre mi pierna delineando parte de la cicatriz —te la hizo tu padre cuando intentaste escapar —¿Escapar? — asintió —¿Escapar de qué? —De lo que dejaba que te hicieran… Lo que relato luego fue una de muchas escenas horribles, de una infancia y adolescencia marcada por el abuso y horror.
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